
Una de las bromas que tengo con unos amigos es que no me gustan los rogue-lite porque siento que no avanzo, que estoy perdiendo el tiempo, que tengo que aprenderme unos caminos que pueden ser procedurales, y que en definitiva la satisfacción de ganar se siente más un «ya era hora» que un «por fin».
Claro, luego les digo que llevaré cerca de 1.200 horas jugadas a Heroes of the Storm y digamos que pierdo algo de credibilidad. Recuerdo cómo conocí el Heroes. Estaba en una llamada en la beta de Discord, Skype, con unos amigos. Me comentaron que había un juego de Blizzard que igual me gustaría.
En esos momentos no era el mayor fan de la compañía. Yo amaba (y amo) Warcraft 3, y había jugado Starcraft, pero me quedaba hasta ahí. Pero querían jugar, y yo no quería hacerles el feo. Quién les iba a decir que sería yo el que les iría preguntando si se echaban un Heroes.
Mi primer héroe fue Malfurion, ya que era el único disponible de los gratuitos, y de los que conocía. Pensaba que era ir mejorando un héroe en general, pero no, en cada partida había talentos, mejoras y podías tener la estrategia que querías.
Y así, lo que empezó con un «igual te gusta«, acabó siendo mi vicio. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que todo lo que he conseguido lo he obtenido gratis. No he gastado ni un solo céntimo de euro en desbloquear a todos los personajes, monturas, skins y comentaristas que quería.
Todo lo he conseguido jugando, mediante promociones de Blizzard, con oro del juego. Y conocí a personajes que me tienen completamente enamorado, como la teniente Morales. GL, HF. Buena suerte, pasadlo bien. Nos veremos en el Nexo.
Comunicador audiovisual. Locutor de radio, actor de doblaje y presentador. Los videojuegos me han salvado la vida, por eso me dedico a hablar de ellos. Shergiock@gmail.com














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