
Hay adaptaciones que prometen incendiar la pantalla y removerte por dentro, pero que acaban dejándote frío como el hielo. Aunque no fui a ver Verity con las expectativas por las nubes, sí me generaba bastante curiosidad al venir de semejante fenómeno literario firmado por la autora Colleen Hoover. Para quien llegue totalmente a ciegas, la premisa arranca con un gancho atractivo: una escritora es contratada para terminar la saga literaria de otra exitosa autora que ha quedado impedida tras un grave accidente, todo ello conviviendo bajo el mismo techo en una casa aislada. Al verla, me pasó exactamente lo mismo que con La Asistenta, y, precisamente con esta última obra, comparte demasiadas similitudes.
El espejismo de la dopamina instantánea
Es cierto que La Asistenta se consume rápido y que, para una persona que quiera engancharse o retomar un hábito de lectura, puede servir. Al igual que su película, acaba resultando un tanto básica, pero te inyecta esa dopamina instantánea que resulta tan satisfactoria en el momento. Con Verity se siente un poco lo mismo, pero con un ritmo mucho más pausado. Esa inmediatez de ritmo era justo lo que hacía a La Asistenta ligeramente más interesante, y aunque he de decir que Verity tampoco llega a hacerse pesada o lenta en pantalla, simplemente, al llegar a los créditos, me invadió una profunda sensación de indiferencia.
Desconozco los cambios exactos que hay en la película respecto a la obra literaria original, pero me consta que se comenta que tiene sus diferencias, como ocurre con prácticamente cualquier adaptación. Lo que sí está claro es que tratan de vendernos Verity como un turbio thriller erótico, cuando en la práctica me ha parecido bastante mojigato en su forma de plasmar las escenas más sensuales.
Verity presenta un misterio que se ve venir a kilómetros
Tampoco salgo especialmente contento en lo que respecta a su faceta de thriller puro y duro. Los giros de guion son facilísimos de ver venir, y hay algunas decisiones de los personajes que resultan algo absurdas. ¿Cómo te tiras meses en una casa con un manuscrito interesantísimo y no sigues leyéndolo sin parar?
Por lo general, cuando alguien está viendo una película de este estilo y adivina su misterio antes de tiempo, suele ser algo personal. Es probable que otras personas en la misma sala no lo hayan descubierto aún. Pero aquí me parece complicado no adelantarse, sencillamente porque el misterio es muy pobre. Además, me recuerda inevitablemente a otras obras como la ya mencionada La Asistenta o Perdida, pero ejecutado de una manera infinitamente peor.

Verity es aún menos de lo que aparenta
Siento que esta última remesa de thrillers de diseño, que nos presentan situaciones idílicas con mujeres y hombres de escándalo, tienen muy poco más que ofrecer debajo de esa capa de chapa y pintura. En contrapartida, tenemos las historias de Agatha Christie o las películas de Rian Johnson de Puñales por la espalda. Thrillers donde se nos presenta una gran cantidad de sospechosos y donde, a priori, todos esconden algo y tienen un motivo para cometer sus fechorías. En el caso de Verity, al tener solo tres personajes centrales, las dudas que podamos albergar ya están bastante limitadas de base. A poco que le demos un par de vueltas a la trama, nos quedamos con menos opciones aún.
Conclusión
Para rematar, la cinta cuenta con un reparto extraordinario encabezado por Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett que, por desgracia, no acaba de explotar. Tampoco es que estén mal, con ese nivel actoral sería difícil, pero desde luego no brillan como deberían. Al final, Verity se queda en una promesa vacía, un quiero y no puedo que intenta jugar en la liga de los grandes thrillers psicológicos pero que tropieza constantemente con su propia previsibilidad.












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