
Este fin de semana se estrenaba, después de siete años de espera, una nueva película del universo Star Wars en la gran pantalla. Sin embargo, parece que la paciencia no ha merecido tanto la pena, The Mandalorian and Grogu llega cargada con demasiadas luces y sombras.
Vaya por delante una aclaración: aunque he visto la mayoría de productos de la saga, no soy el mayor fan acérrimo, no soy ese espectador que recuerda el nombre de absolutamente todos los planetas ni el orden cronológico de cada suceso. Así que, aunque es imposible ser 100% objetivo en una crítica porque al final esto no deja de ser una opinión, sí que intento no dejarme llevar por un fanatismo, simplemente porque en mi caso no lo hay.
The Mandalorian and Grogu da un salto de formato que se queda a medio gas
Obviamente, todos sabíamos que The Mandalorian and Grogu nacía directamente de una serie de televisión. Quien venga esperando más de lo mismo, lo va a encontrar. La película es, en esencia, como verse unos cuantos capítulos seguidos. El problema es que no aporta ningún aliciente extra ni añade absolutamente nada nuevo a la fórmula que ya conocíamos. De hecho, a priori ni siquiera tiene una gran relevancia para el macrocosmos de Star Wars pese al tiempo que llevamos esperando una película, ni tan siquiera la he sentido como un final de temporada.
Haber pasado del formato serie a película me parece un error de base, principalmente porque no se ha adaptado bien al medio. Es tan evidente que, durante el inicio del metraje, simplemente se van sucediendo una serie de acontecimientos y objetivos sin que sepa muy bien cuál será el siguiente paso, ni cuál es el objetivo real de la película. No es hasta bien entrada la mitad del metraje cuando por fin atisbamos cuál es verdaderamente la trama principal.
A todo esto habría que añadir que se nota demasiado la falta de un villano con verdadero carisma e intenciones, especialmente si lo comparamos con otras películas o incluso con otras series de la franquicia. Aquí me voy a permitir un apunte un poco más personal de lo normal para admitir que esperaba que, al dar el salto a la gran pantalla y tener que vender millones de entradas, veríamos con mayor presencia la cara de Pedro Pascal. Pero ni por esas, aunque obviamente esto sea algo que tenga sentido para la trama del personaje.
Lo mejor de la función: música y «vende muñecos»
Aun así, no todo el panorama es negativo. Lo que más me ha gustado de lejos es su banda sonora, que nos regala alguna melodía bastante original y, en general, se siente bastante diferenciada del tono clásico de Star Wars. Le viene de perlas no tener la atadura de la numeración de la saga principal.
Lo segundo mejor es, indiscutiblemente, el adorable y encantador «vende muñecos» de Grogu, que se come la pantalla en cada una de sus escenas. Junto a esto, me sigue pareciendo un acierto total el contraste de los efectos tradicionales y caseros que aporta el hecho de que sea una marioneta real interactuando con otros personajes, conviviendo de forma física con el resto de elementos y efectos digitales modernos que componen el filme. Las secuencias de acción también están bastante bien coreografiadas pero no puedo evitar pensar por el contexto del protagonista que más nos puede deparar más allá de cuatro disparos y unas explosiones.
Conclusión
En definitiva, The Mandalorian and Grogu es una película disfrutable si lo que buscas es pasar la tarde en el cine sin complicarte demasiado la vida, pero se queda muy lejos de la epicidad cinematográfica que la saga merecía en su regreso a las salas. Se nos queda una película familiar, un poco infantil, que aunque pueda disfrutar todo el mundo gustará más a los pequeños de la casa, en general me ha resultado algo anodina, sin mucha relevancia.
