Crítica de la película Resident Evil (2026): El terror y ‘mamarracheo’ que la saga merecía

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Las adaptaciones de videojuegos en el cine suelen ser un campo de minas, y si hablamos de Resident Evil, sabemos perfectamente que el listón estaba enterrado bajo tierra tras la longeva saga de acción de Milla Jovovich y Paul W.S. Anderson, o el desangelado intento de Welcome to Raccoon City. Por eso, que Zach Cregger haya firmado su tercera gran película consecutiva (tras los rotundos éxitos de Barbarian y Weapons) rompiendo esta maldición, es motivo de celebración. El director se catapulta definitivamente como una de las figuras más importantes del panorama de terror actual, consolidando un estilo propio e identitario que mezcla con muchísima maestría la tensión y el humor.

Con esto ya os podéis hacer una idea de que Resident Evil me ha gustado. No solo es una muy buena película, sino que la considero una de las mejores adaptaciones de videojuegos hechas hasta el momento y, por supuesto, la mejor adaptación de la franquicia. Absolutamente todos los detalles del filme desprenden amor por la saga, y se nota a la legua que Cregger la conoce de sobra.

Resident Evil no adapta ningún capítulo concreto de los videojuegos, aunque vemos claramente referencias a distintos títulos, como la inconfundible vibra de la casa de la séptima entrega. Aunque esta licencia de contar una historia nueva y diferente puede dejar escépticos a los fans más acérrimos y puristas de la saga, creo que es su mayor acierto.

El encanto de ser un ‘pringado’ en Raccoon City

La película nos presenta a Austin Abrams (que también está en estado de gracia con su filmografía y ya parece la musa oficial de Cregger) en la piel de Bryan. Por motivos que rozan lo ridículo, este chico se ve con una tarea importantísima entre manos y debe llegar a Raccoon City, topándose de bruces con la clásica ración de zombis purulentos, armas biológicas y la siempre alargada sombra de la corporación Umbrella. Os preguntaréis por qué he usado el término «ridículo», pero es importante porque muchas veces los videojuegos se basan precisamente en eso: en controlar a un don nadie que se encuentra en una situación completamente inverosímil y no entiendes muy bien cómo le han encomendado a un desconocido semejante tarea.

Pero, dentro de estos límites, la película mantiene un pulso realista. Bryan no deja en ningún momento de ser este «pringado», no se convierte de repente y de manera poco creíble en un superhéroe de acción. Esto, aparte de humanizarlo y hacerlo mucho más cercano al espectador, genera situaciones verdaderamente cómicas.

La trama es bastante simple y, una vez que nos pone las cartas sobre la mesa, no deja ni un respiro, manteniendo un ritmo trepidante durante todo el metraje. Esta simplicidad argumental no llega a ser un punto negativo porque, no nos engañemos, la historia de la saga de Capcom nunca ha tenido una complejidad o seriedad excesiva. A excepción de sus dos primeras entregas, la franquicia siempre se ha dejado llevar por un mamarracheo muy característico y disfrutón y la película lo abraza por completo.

Resident Evil' Review: Return to Raccoon City - The New York Times

Resident Evil es un homenaje que no cae en la parodia

Como decía antes, es una gran adaptación por la cantidad de detalles jugables que traslada al cine. Lo vemos en la colocación de la cámara para mostrarnos algunos objetos, en la disposición de los objetivos del protagonista, o en cómo diferencia claramente las zonas por las que tiene que pasar (el hospital, las alcantarillas, la casa…). También en cómo se nos plantean las siguientes «misiones» o en cómo el personaje se va encontrando con las nuevas armas. Todos y cada uno de estos elementos están cuidadísimos. Es lo que hace que la cinta sea prácticamente única y logra que adaptar las mecánicas de un videojuego no parezca una parodia barata del mismo.

Es cierto que en el tramo final la película se descalabra un poco. Intenta hacerlo todo muy grandilocuente y pierde parte de esa frescura inicial. Pero, al mismo tiempo, también es cierto que la saga Resident Evil siempre ha pecado de no saber cerrar muy bien sus entregas y de ir de más a menos. Así que, mirándolo por el lado amable, casi podríamos decir que hasta en sus fallos es fiel al material original.

Resident Evil review: A brilliantly funny film for people who are terrible at video games | The Independent

Conclusión: Diversión pura sin complejos

Si tuviera que hacerle una crítica, diría que la película no te deja un poso profundo ni te invita a la reflexión al encenderse las luces. Tampoco es que pretenda contarnos algo filosóficamente relevante. Es común en el cine de Cregger profundizar poco en los grandes temas y buscar la diversión y la tensión por encima de todo. Pero seamos sinceros: a veces eso también está bien.

Despejar nuestra mente, apagar el cerebro y simplemente ir a disfrutar. 


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