
Voy a ser sincero: nunca he jugado Diablo. O bueno, para no mentir, el año pasado jugué Diablo 3 en PlayStation 3, sin sus DLCs y solo la versión vainilla. Lo que viene a decir que no sé prácticamente nada de Diablo. Blizzard siempre ha tenido tres buques insignia, Warcraft, Starcraft y Diablo.
Las dos primeras las conozco muy bien y he jugado todos sus juegos, pero Diablo siempre fuese ese juego que nunca llegué a decir “ey, me quito la espinita de encima”, y tal vez por eso acabé jugando Diablo 3, para enterarme de algo más de la saga aparte de lo aprendido en Heroes of the Storm.
Y ahora, en Nintendo Switch 2, Blizzard nos ha dado la oportunidad a sus usuarios de disfrutar de Diablo IV: Age of Hatred Collection, que aparte de incluir el juego base, incluye también las expansiones Vessel of Hatred y Lord of Hatred. Esto lo sube a un precio de 70€, y es la única versión disponible.

La pregunta que muchos se harán es, ¿puede un juego tan inmerso y moderno como Diablo IV funcionar correctamente en una Nintendo Switch 2? Y la respuesta es que, sorprendentemente, sí, así es. El port del Action RPG de Blizzard a la híbrida de Nintendo nos dará una enorme estabilidad en modo televisor, y aunque en modo portátil se puede notar una leve decaída, se puede jugar sin problemas de ambas formas.
Eso sí, prepárate para tener espacio libre en tu consola porque el peso total, junto con la descarga gratuita de las voces en español, llega a los 75Gb. Y otro gran problema es que, sí o sí, tienes que estar conectado a Internet, lo que limita la jugabilidad fuera de casa. Y con todo esto dicho… Ya nos hemos quitado todo lo que tiene que ver con esta versión. Pasemos ahora a hablar del juego en sí.
Nada más empezar deberemos a crear nuestro personaje. Contamos con ocho clases disponibles: brujo, paladín, espiritualista, bárbaro, hechicero, nigromante, druida y pícaro. Cada una cuenta con sus propias habilidades y formas de jugar. Una vez lo elijamos, podremos editar su cuerpo, aunque de forma muy simple, sin llegar a los extremos de otros videojuegos donde absolutamente cualquier aspecto puede ser alterado.

Diablo IV es un Action RPG de vista isométrica de mundo abierto. Nada más empezar viviremos un tutorial cortito, de un par de horas, y después ya seremos libres para continuar la historia como queramos. En este caso, la Madre Lilith será nuestra principal enemiga. Esta historia podremos vivirla en solitario o acompañados de otros jugadores. Lo interesante de este tipo de juegos no es la historia en sí, sino la narrativa, y si bien no llega a unos niveles espectaculares, sí llega a mantener el interés por el qué pasará.
Nuestro avatar además puede hablar y tener personalidad, en vez de ser una piedra por la que hablan el resto de personajes. Una vez completado el juego, si nos quedamos con ganas de más, tenemos las expansiones que añaden nuevo contenido como zonas y cierres de historias. Este es uno de esos juegos come horas que sobre todo se disfrutan más en compañía.
Aparte, siempre es posible hacerse todas las clases y vivir la aventura de distintas formas. El árbol de habilidades es bastante extenso contando con varias mejoras para la misma habilidad. En total, tendremos seis accesos directos a habilidades, lo que hará que nos centremos especialmente en estas mientras subimos de nivel. Y ojo, porque Diablo IV es de todo menos difícil.

Empecé jugando en normal con mi nigromante, y he llegado a subir la dificultad dos veces. Claro, cuanto más subes la dificultad, más experiencia y dinero consigues. He jugado durante varias horas y no he muerto ni una sola vez, por lo que recomiendo empezar desde una dificultad elevada para que el juego no nos resulte un paseo. Aunque la mayor dificultad puede estar en comprender su sistema de equipamiento.
No quiero asustaros con esto, básicamente depende de cada jugador. Unos pueden simplemente conseguir mejores armas, equiparlas, y desequiparlas cuando consiguen otras mejores, o pueden dedicar su tiempo en la herrería para conseguir su equipamiento deseado. Todo depende del jugador, y no hay una forma “mejor o correcta” de jugar.
Diablo IV es un videojuego muy completo en este sentido. Visualmente es una maravilla, con ese estilo que quiere ser realista pero al mismo tiempo entender que hay un estilo artístico que mantener y respetar. Y musicalmente cuenta con temas tanto relajantes, ambientales como frenéticos. Es una obra que, como alguien que nunca ha jugado en serio a Diablo, me ha sorprendido bastante.

Diablo IV: Age of Hatred Collection es un vicio. Es un comehoras que terminas de jugar y ya estás pensando en querer volver a jugar. Puede parecer que acaba siendo repetitivo, pero eso solo ocurre si tú quieres que sea repetitivo. El juego da las herramientas para que seas libre de decidir cómo quieres jugar.
Con todo esto dicho, me han entrado muchas ganas de jugar Diablo 2 Resurrected, ya que todo el mundo dice que es la mejor entrega de la saga así como de los mejores ARPG que se han creado. Si necesitaba un motivo para adentrarme en el infernal mundo de Blizzard, con Nintendo Switch 2 lo han conseguido.
Este análisis ha sido posible gracias a una clave que ha facilitado Blizzard a VidaoPantalla, ¡muchas gracias!
Comunicador audiovisual. Locutor de radio, actor de doblaje y presentador. Los videojuegos me han salvado la vida, por eso me dedico a hablar de ellos. Shergiock@gmail.com















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