Desde el Infierno, 18 de septiembre de 2026
«El único lugar donde existen los dioses es en nuestras mentes, donde son reales más allá de cualquier refutación, en toda su grandeza y monstruosidad.”
– Alan Moore

El 15 de agosto de 1888 Netley, un cochero desaliñado de los bajos fondos de Londres, se vuelve aún más desgraciado si cabe. Ese día recibirá una clase magistral sobre arquitectura que, a su macabro mentor y pasajero Sir William Gull, le llevará a destripar el cuerpo de la Inglaterra victoriana. La mitología escondida detrás de cada monumento y su relación con la estructura social de la época, el estudio antropológico que se puede deducir gracias a la historia que narra cada obelisco o iglesia, la infernal y perturbada mente de cultura de la versión del destripador de Alan Moore… Esta es parte de la información que aporta el ensayo que sale de la boca entintada de Gull durante uno de los 16 capítulos de From Hell (al cual pertenece la cita), la obra maestra de Alan Moore y Eddie Campbell.
From Hell comenzó su serialización en 1988 y finalizó en 1998, más tarde se recopilaron todas sus entregas en 1999. Alan Moore escribe y Eddie Campbell dibuja en una de las mayores y mejores documentadas suposiciones de la identidad de Jack el Destripador en el ámbito literario. El afán de Alan Moore por narrar una versión congruente de este asesino en serie se ve reflejado en el tomo recopilatorio en forma de apéndices, en el primero de los cuales vemos anotaciones página por página justificando todo lo que se narra en las viñetas. El halo de misterio que envuelve al Jack más conocido de Londres hace necesario usar la ficción para rellenar los agujeros en su historia y From Hell, aun con la rigurosidad histórica de la que hace gala, se ve obligado a recurrir a la invención. Pero el resultado de esto es, quizás, una historia más atractiva y atrapante que la realidad. Con total certeza: si conociéramos con exactitud todo lo ocurrido en Whitechapel nos habríamos perdido lo mejor de Moore (con todo el respeto a las víctimas y sus familiares los cuales, es evidente, habrían deseado conocer la identidad del asesino).
Volviendo al pobre cochero Netley, ese día caerá en la desgracia al ser cómplice del primero de varios asesinatos macabros. Podría haberse negado, pero la autoridad de Sir William Gull y el beneficio por colaborar serían suficientes para resignarse. Un londinense de la Whitechapel profunda de entonces, y más aún en su situación, no habría actuado diferente. Netley es un ejemplo de la impotencia y frustración a todos los niveles que altos cargos de las autoridades sienten en From Hell. Pues debía hacerse, lo saben, pero no así. Esta es, en parte, una historia de corrupción, de justicia sometida y autoridades inutilizadas por medio de la amenaza. El ensayo de Gull aquel día, como hemos comentado, representa un mosaico de información que converge en un único punto; From Hell es de igual forma, un conjunto de desgracias, atrocidades y representaciones que convergen en la encarnación de la Londres de finales del siglo XIX por medio de la figura más representativa de la época.

Estamos hablando de una novela gráfica y, por tanto, hay que tratar el dibujo. El guión es excelente y oscuro. El dibujo lleva la oscuridad del guión a un caos más macabro si cabe. Todas las viñetas están dibujadas en blanco y negro, dando la sensación de estar pintadas con bolígrafo, de manera sucia. La tinta se vuelve desorden en las viñetas donde entran en juego la brutalidad y la atrocidad. Sin embargo, Campbell sabe mantener un dibujo limpio y ordenado cuando la escena lo requiere. A pesar de todo la mayor parte de la historia es narrada por este dibujo tétrico y caótico, lo que nos lleva a pensar que la mayor parte de la historia, del guión, es tétrica y caótica simplemente por echar un vistazo al dibujo. En From Hell las viñetas transmiten la información que el diálogo no puede, sí, como en cualquier cómic. Pero a parte de transmitir, trasladan al lector las emociones de las acciones, lo lúgubre del momento y el cansancio de los personajes.

Seguimos de cerca en esta historia a unos personajes que corren en una rueda de hámster de la que no pueden salir. Avanzan, avanzan, y avanzan. Pero, a pesar de todo, no se acercan a ningún lugar. Pues en la trama que envuelve al Jack el Destripador de Alan Moore y Eddie Campbell encaja a la perfección la siguiente cita de Séneca: “Para quien no sabe a qué puerto se dirige ningún viento es favorable”. Aunque, en realidad, en From Hell, quienes buscan a Jack el Destripador sí que se dirigen a un puerto, a un puerto que ya no existe, a uno que las autoridades británicas destruyeron. La identidad del asesino en serie es protegida por estas autoridades mientras unos investigadores destinados a Whitechapel van tras ella en barco, sin viento favorable, ya que no pueden atracar en su puerto.
¿Ocurrió así como Alan Moore nos narra? Cabe la posibilidad de que no y, por tanto, también cabe la posibilidad de que sí. Animo encarecidamente a cualquier lector (lector de cómics o de libros) a entrar de lleno en la obra maestra de Alan Moore y Eddie Campbell.

















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