
Han pasado muchos años desde que el mítico Final Fantasy VII revolucionó el género RPG en la primera PlayStation. Desde entonces, millones de jugadores han esperado una reinterpretación moderna que estuviera a la altura de uno de los videojuegos más importantes de la historia. Y aunque la presión sobre Square Enix era gigantesca, el resultado consigue algo muy difícil: respetar el legado del original mientras construye algo nuevo, más ambicioso y emocional. El juego salió en 2020 para PS4 y ahora por fin lo podemos disfrutar en Xbox.
Lejos de limitarse a ser un simple lavado de cara, Final Fantasy VII Remake reimagina Midgar con una escala y profundidad nunca vistas, convirtiendo lo que antes era una introducción de pocas horas en una aventura completa cargada de personalidad, momentos memorables y un espectacular apartado audiovisual.
La aventura nos pone en la piel de Cloud Strife, un ex SOLDADO convertido en mercenario que acaba colaborando con Avalanche, un grupo ecoterrorista que lucha contra Shinra, la gigantesca corporación que explota la energía vital del planeta para alimentar la ciudad de Midgar.

Aunque la base argumental sigue el mismo camino que el clásico de 1997, esta nueva versión amplía enormemente personajes, escenas y situaciones. Las relaciones entre Cloud, Tifa, Aeris o Barret reciben muchísimo más desarrollo, consiguiendo que cada conversación tenga peso y que los personajes resulten más humanos y cercanos que nunca. Y aquí está uno de los mayores logros del remake: hacer que incluso quienes ya conocen perfectamente la historia vuelvan a sorprenderse. Hay cambios, nuevas interpretaciones y decisiones narrativas que convierten esta versión en algo distinto al original, algo que ha generado muchísimo debate entre los fans.
Uno de los aspectos más impresionantes del juego es cómo consigue dar vida a Midgar. Cada sector, callejón y mercado transmite personalidad. El contraste entre las zonas pobres y la opulencia de Shinra funciona mejor que nunca gracias al salto técnico y artístico.
Además, el juego aprovecha esta expansión para profundizar en personajes secundarios y momentos que en el original apenas tenían tiempo para desarrollarse. Algunas misiones secundarias ayudan precisamente a reforzar esa sensación de mundo vivo, aunque no todas mantienen el mismo nivel de interés y algunas terminan haciéndose algo repetitivas.

El remake abandona el combate por turnos clásico para apostar por un sistema híbrido que mezcla acción en tiempo real con estrategia RPG. Podemos movernos libremente, atacar, esquivar y bloquear, pero también detener parcialmente la acción para usar habilidades, magia u objetos.
El resultado es un combate dinámico, espectacular y tremendamente satisfactorio, especialmente en las batallas contra jefes, donde el juego demuestra todo su potencial. Además, cada personaje se siente completamente diferente de controlar, algo que aporta mucha variedad durante toda la aventura.
Hablar de Final Fantasy VII es hablar también de una de las bandas sonoras más icónicas de la historia del videojuego, y el remake hace justicia al legado de Nobuo Uematsu con nuevas versiones absolutamente increíbles. Cada tema clásico ha sido reinterpretado con un nivel de producción altísimo, combinando orquesta, rock, electrónica y arreglos modernos que elevan todavía más las escenas más importantes del juego.

La versión Intergrade añade mejoras gráficas, rendimiento optimizado y el episodio protagonizado por Yuffie, que funciona como contenido adicional previo a los acontecimientos futuros de la trilogía. Este DLC aporta nuevas mecánicas, más horas de contenido y un enfoque diferente gracias al estilo de combate de Yuffie, mucho más ágil y vertical.
Además, las nuevas opciones de accesibilidad y progresión permiten adaptar muchísimo más la experiencia, facilitando que nuevos jugadores puedan disfrutar del juego sin frustraciones.
En conclusión, Final Fantasy VII Remake Intergrade no es simplemente una versión moderna de un clásico. Es una reinterpretación ambiciosa que expande el universo original, desarrolla muchísimo mejor a sus personajes y actualiza el sistema jugable con enorme acierto.
Puede que algunos cambios narrativos no convenzan a todos los fans del original y ciertas misiones secundarias rompan el ritmo en algunos momentos, pero cuando el juego brilla, lo hace a un nivel altísimo. Su espectacular apartado audiovisual, su magnífico sistema de combate y el enorme cariño con el que está tratado el universo de Final Fantasy VII convierten esta aventura en uno de los RPG más importantes de los últimos años.
Este análisis se ha realizado con una clave que ha facilitado Bandai Namco España.
