Lun. Sep 20th, 2021
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[Crítica] Tales of Symphonia, la discriminación nace en el corazón

Se dice que los videojuegos son malos para nuestra sociedad, pero por suerte, este estigma poco a poco va desapareciendo. Uno de los títulos que, considero, mejor me han hecho entender el enorme error que supone la discriminación es Tales of Symphonia, que se estrenó en las GameCube europeas y americanas en 2004, un año después de su estreno en Japón, llegando traducido a varios idiomas entre ellos el español.

Puedo decir con orgullo que es probablemente el videojuego que más veces me he pasado en toda mi vida, superando las 40 o incluso 50 veces, y he podido jugar todas las versiones que existen actualmente: la de GameCube, la de Steam y la de PlayStation 3. Es una obra que conozco como mi vida misma y que siempre busco un momento de tranquilidad y relax para disfrutarlo como es debido.

Se trata de un JRPG de aventuras con combates en tiempo real que nos puede llegar a ofrecer más de 50 horas en una sola partida, o al menos esas fueron las que nos ofrecieron a mi hermano y a mi la primera vez que disfrutamos de este juego en el cubo morado de Nintendo. Para que os hagáis una idea, mi última partida conociendo el juego a la perfección me ha costado la friolera de 20 horas.

[Crítica] Tales of Symphonia, la discriminación nace en el corazón

El cuento comienza con Lloyd Irving, un protagonista bastante peculiar muy diferente a lo acostumbrado en aquella época. En vez de tener un personaje serio, frío o sin personalidad, el juego nos presenta al protagonista despertando durante un castigo en la escuela mientras su profesora le lanza un borrador a la cabeza.

Es precisamente este tipo de escenas las que empoderan a Tales of, las que le dan identidad y diferencian del resto. De hecho, más adelante podemos ver otra escena similar pero más explícita, en concreto con Genis, el hermano pequeño de Raine, la profesora. Volviendo al tema, la historia cuenta cómo Collete, la Elegida, debe emprender un peregrinaje para salvar al mundo de Sylvarant.

Acompañado de sus amigos y el misterioso mercenario Kratos, emprenderán un viaje donde descubrirán que no todo es lo que parece, así como las barbaridades que se crean a raíz de la discriminación y el odio. Un odio que está perfectamente cuidado para que en más de una ocasión dudemos de si los buenos son tan buenos y si los malos son tan malos.

Si algo nos enseña Tales of Symphonia es que el odio, a veces, no nace porque sí, sino que ha debido haber algo que lo haya generado. Esto podría ser un debate muy interesante, pero estamos hablando de videojuegos, por lo que nos vamos a centrar en ello ahora mismo. En este mundo existe un enorme rechazo hacia los semielfos, quiénes nacen de la unión entre humanos y elfos. Algunos en el mundo de Sylvarant pueden vivir en paz con algunos humanos, aunque siempre existen excepciones que lamentablemente generan más odio y miedo. De hecho en Tethe’alla pueden asesinarte o esclavizarte por esa simple razón. Esto obviamente no es plato de buen gusto, y es el corazón de toda la historia.

El caso es que aquí nos explican cómo hace 4.000 años hubo una gran guerra en la que muchas vidas se perdieron, y en la que los semielfos salieron muy mal parados. En la actualidad, la organización Cruxis y los Desianos dirigen una serie de granjas humanas, que se podría decir que son los campos de concentración del mundo real.

La finalidad de estas granjas no os la voy a revelar para no fastidiaros la sorpresa, pero sí puedo deciros que se trata de una “venganza”. La ideología de los Desianos es la de “antes me hicieron daño a mi, ahora yo voy a hacerles daño a ellos”, y se trata sin duda de un debate muy interesante para hacernos a lo largo de la historia, pues como he comentado antes, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

Nuestro objetivo será descubrir toda la verdad y acabar con los planes de Cruxis, desafiando a su líder: Yggdrasill. Sin duda alguna uno de los antagonistas más potentes de toda la saga, y me atrevería a decir es el Sephiroth de Tales of. Este antagonista tiene un rechazo enorme por aquellos quiénes lo despreciaron, y no tiene reparos en asesinar a quién se interponga en su camino.

El atractivo de este antagonista es que en más de una ocasión logra que te pongas de su parte, que empatices con él y sientas que algo de razón tiene. Por desgracia el guion hace que sea “malo” y entonces no se puedan justificar sus actos, no obstante, lejos de ello, entiendes el por qué hace lo que hace, sabes que no está haciendo lo correcto, sin embargo, comprendes su situación.

Y cuando un antagonista logra ese objetivo, que te replantees tus propias acciones, la de los demás, y quieras debatir con él para llegar a un acuerdo, es cuando los guionistas pueden celebrar el excelente trabajo que han realizado a la hora de diseñar, no solo a un antagonista, sino a los propios protagonistas y el mundo que les rodea.

[Crítica] Tales of Symphonia, la discriminación nace en el corazón

Y no he hablado todavía de los protagonistas. Probablemente la pandilla de Symphonia sea de las más curiosas y dispares de la saga. Integrada por un huérfano criado por un enano, dos semielfos, dos Elegidos, una asesina (o intento de), un mercenario, un empresario y una víctima de experimentos, ofrecen escenas verdaderamente dramáticas a la par que divertidas.

Por partes, tenemos a Lloyd, el protagonista, que es todo lo contrario a un protagonista convencional: es ingenuo, poco inteligente, se deja llevar por sus emociones y pocas veces se toma en serio algunas situaciones. Luego tenemos a Genis, su mejor amigo que es un niño semielfo. Le sigue Collete, la Elegida de Sylvarant y otra de sus mejores amigas, Kratos, el misterioso mercenario que nos sorprenderá a lo largo de la historia y Raine, profesora y hermana de Genis.

Después tenemos a Sheena, quién intentó asesinar a Collete para salvar a su mundo, Tethe’alla, donde encontramos a su Elegido, Zelos, un personaje muy interesante al que ya le dediqué un artículo exclusivo y os invito leer, Presea, quién ha sufrido un horrible experimento humano, y Regal, empresario que se siento culpable por haber quitado la vida a su amada agonizante.

Todos y cada uno de estos personajes tienen su propio momento para brillar, y se siente un verdadero cariño por su diseño y evolución. Y especialmente se puede apreciar si tenemos en cuenta las conversaciones opcionales que podemos encontrar a lo largo del mapa del mundo.

Si nos centramos en la historia desde luego veremos escenas que nos harán reír, llorar, emocionarnos, angustiarnos y hasta preocuparnos por lo que ocurre. Sin embargo, ya no solo si vemos los eventos, si nos movemos por el mapa veremos algunos puntos brillantes que nos dejarán con una conversión entre Lloyd y uno de sus compañeros.

Dependiendo de lo que digamos, podremos conseguir más afinidad o no obtener ninguna, que será clave para dos escenas concretas del final del juego. Los eventos, para quién no lo haya entendido, son conversaciones que van saliendo cada X tiempo en las que se pausa el juego para el diálogo.

En Tales of Symphonia no supone un problema, son pocas, un tanto breves, y no te lanzan varias al mismo tiempo. Para que os hagáis una idea en mi última partida he contado hasta en tres ocasiones una situación así. Este detalle se estandarizaría en la saga, aunque por desgracia en las más modernas sí nos ofrecerían varias al mismo tiempo.

Por supuesto son opcionales y verlas o no no cambian nada, salvo las que son obligatorias, y aunque en Symphonia no molestan, pues se siente un momento de desconexión entre tanta acción, con el tiempo llegaríamos incluso a tener cuatro eventos del tirón en multitud de ocasiones.

[Crítica] Tales of Symphonia, la discriminación nace en el corazón

Los personajes van evolucionando y mostrando su verdadera psique, y en más de una ocasión te llevas las manos a la cabeza, no solo por los protagonistas, sino también por los secundarios y antagonistas. Es una historia de unión entre las personas, de rechazo absoluto a la discriminación, al odio.

Y, por supuesto, como buen videojuego, esta historia tiene que contarse a través de un diseño de niveles y de mazmorras perfectamente cuidado. Teniendo en cuenta que es un juego original de GameCube de 2003, así como el primer Tales of en tres dimensiones, el título sin duda cumple con todas las expectativas que se pueden tener.

A lo largo del juego nos encontraremos con casi 30 mazmorras para completar, que nos supondrán pequeños desafíos y puzles para resolver. Algunas de ellas, pocas, incluso son opcionales, con misiones secundarias por hacer, y por si fuera poco al principio del juego nos darán la opción de elegir dos caminos.

Por una parte tenemos el camino tradicional de Izoold, pero en una segunda partida podremos animarnos e ir por la ruta de Hima, que será un poco más difícil que la tradicional. E incluso podemos ir por esta en la primera partida, es una sensación de libertad que, por desgracia, solo se ofrece en este punto del juego, el resto sigue su línea.

El mundo está lleno de secretos por encontrar en forma de conversaciones opcionales como he mencionado antes, cofres con objetos y pilares que nos dejarán invocar a nuestra mascota Noishe para ir un poco más rápido por el mapa. En un momento dado conseguiremos otro vehículo para poner sobrevolarlo, lo que nos permitirá acceder a zonas antes inaccesibles.

El diseño de las mazmorras es digno de elogio, y lamentablemente en los Tales of actuales ya no suponen un desafío tan enorme como era antaño. Se agradece una experiencia más ligera y sencilla, no obstante, en Tales of Symphonia nos encontramos con calabozos más elaborados y menos pasilleros, cada uno con su “habilidad especial” a utilizar con el anillo encantado.

Este anillo lo obtendremos al iniciar del juego, y aunque su principal función es la de disparar fuego, en cada mazmorra obtendrá una nueva habilidad: disparar rayos de colores para romper bloques específicos, activar ascensores, meternos en una burbuja para que el aire nos transporte, llamar a distintos animales si nos acercamos a una flor concreta…

De esta forma se eliminan las llaves y para avanzar lo que se debe hacer es resolver una pequeña serie de puzles. Y como no en cada mazmorra y campo nos encontraremos con enemigos a los que enfrentarnos. El sistema de combate elegido es el Multi-Line Linear Motion Battle System, el primero en 3D en la saga y que ofrecía como novedades cambiar más cómodamente el objetivo, las magias más poderosas apenas necesitaban medio segundo para cargar y no molestaba a la hora de jugar, y, en definitiva, hacía los combates más agradables a la vista.

Por si fuera poco se añadieron dos sistemas: la ventaja y el ataque conjunto. La ventaja consiste en que al recibir una cantidad concreta de ataques obtendremos un aura oscura que no nos tambaleará al recibir ataques, nos aumentará la defensa e incluso podremos usar artes especiales como por ejemplo las invocaciones de Sheena. Después tenemos la barra de ataque conjunto, que la podemos llenar atacando.

Una vez esté completa, podremos usar una habilidad con cada uno de los miembros del equipo con un solo enemigo, con la posibilidad de usar combinar dos de ellas para un último ataque final más poderoso. Por ejemplo, prueba a combinar Tajo Felino con Martillo, o Tempestad con Fotón. Si además tienes en cuenta la debilidad elemental del enemigo, realizarás más daño.

La banda sonora, además, es una de las más potentes creadas en un Tales of. Compuestas por Motoi Sakuraba, las piezas musicales representan perfectamente lo que ocurre en escena, y aunque pueda parecer lo contrario, no se sienten repetitivas y monótonas. De hecho varias de ellas son remasterizadas de la primera entrega, Tales of Phantasia, pues sendos títulos comparten universo.

Muchas piezas quedan grabadas en tu cabeza y generan una inmersión en la obra digna de alabanza. Mientras escribo esta crítica estoy escuchando su banda sonora de fondo, y puedo decir sin temor a equivocarme que es TOP 5 de la saga. Incluso los efectos sonoros están muy bien trabajados y se escucha esa sensación de realismo mágico, seguido también de un doblaje tanto japonés como inglés de sobresaliente.

El estilo artístico se basa en el cell-shading, bastante popular en la época y que poco a poco iría evolucionando a lo que conocemos hoy en día. Sorprende ver la gran cantidad de NPCs con distinta ropa que habitan en los mundos, aunque para NPCs específicos, como los Desianos, las víctimas de las granjas humanas o los soldados de Meltokio se reciclan bastante, generando varios “gemelos” idénticos.

Por último, destacar la gran rejugabilidad que ofrece Tales of Symphonia. La primera vez que juegas este título, sin saber nada, es posible que llegues a las 40 o 50 horas, dependiendo de cómo juegues. Mi última partida, como bien he dicho, me ha durado 20 horas, conociendo a la perfección el título y sabiendo a dónde tenía que ir en cada momento.

Pero lo mejor reside en el rango, pues al terminar un combate, dependiendo de cómo lo hayamos hecho, conseguiremos o perderemos unos puntos que, una vez completemos la partida, nos servirá para desbloquear mejoras para la siguiente. Las hay desde empezar con todas las artes, con más vida, con menos, con un potenciador de obtención de dinero y experiencia x2, e incluso x10 para esta última.

De esta forma, se hace muchísimo más fácil completar algunas misiones secundarias que son bastante complicadas la primera vez que juegas. De esta forma, se ofrece una rejugabilidad que hace que el juego te dure casi para siempre.

En definitiva, si amas el género JRPG, no puedes perderte Tales of Symphonia. No solo es uno de los clásicos, sino además un título sólido, que no ha envejecido para nada mal, que te va a ofrecer una historia y unos personajes que te dejarán sin aliento. Sin duda, uno de los cuentos más importantes de los videojuegos de rol y un imprescindible.

Desde el momento en que naces tienes derecho a vivir. Puedes vivir donde quieras, si no estás molestando a nadie, ¡vive con orgullo!


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Por Sergio Ortuño Fernández

Graduado en Comunicación Audiovisual. Jefe de Relaciones Públicas (PR) y Community Manager de VidaoPantalla. Redactor en DeVuego. Guionista, presentador. Fan de Resident Evil y amante de los videojuegos y la televisión. Shergiock@gmail.com

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