Dom. Feb 5th, 2023
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Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Si me preguntaran por mi personaje favorito de videojuegos lo tengo todo muy claro. Por una parte, Toon Link, el protagonista de The Legend of Zelda: The Wind Waker, ha sido una de mis inspiraciones a la hora de crear mis personajes de ficción. Siempre he sabido que quería hacer historias y contarlas, por eso me hice guionista, y especialmente me gusta mostrar al mundo con ojos de inocencia, siendo los niños los más indicados para ello.

Por eso, quién mejor que un chaval que estaba celebrando su doceavo cumpleaños (que tiene doce años, me da igual el lore oficial de la saga, me niego a creer que tiene 17 o 19) y tiene que viajar por el mar para rescatar a su hermana sin ser él un héroe elegido por las diosas ni nada, solo un chaval normal y corriente.

Y, por otra parte, tengo muy claro que Cereza, también conocida como Bayonetta, está en la misma posición que Toon Link. Como nintendista que soy la conocí cuando se anunció que un tal Bayonetta 2 saldría en exclusiva para WiiU, y yo como “qué es esta japonesada tan extraña”, pues hasta entonces lo poco que jugaba fuera de Nintendo era Resident Evil, Call of Duty y pocos juegos de PC como Warcraft 3, Portal o GTA.

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Por desgracia no era una buena época en casa, y únicamente podíamos elegir un sistema, por lo que estábamos muy cerrados en Nintendo. Es por ello que, tal vez, mi interés por el juego era muy bajo, ya que además yo era de esos que pensaban “bueno, otro juego de una tía sin ropa para calentar bajos”, como es comprensible pensar en un primer contacto.

Todo cambió cuando, en el E3, se confirmó que la primera entrega también llegaría a WiiU. No sé muy bien cómo ni por qué, pero desde ese momento empecé a tener curiosidad por el videojuego. No recuerdo si fue antes o después del Nintendo Direct dedicado en exclusiva a la secuela, pero recuerdo que vi la adaptación cinematográfica de Bloody Fate, y desde ese momento lo supe: tenía que jugar sí o sí esa saga.

Entonces llegaron las navidades de 2014 y mi hermano me hizo el mejor regalo que pudo hacer: el pack de Bayonetta + Bayonetta 2 que llegó en físico a WiiU. Me gustaría destacar que esto ocurrió en la época en la que Nintendo perdía dinero con la WiiU, mientras que en la que vuelve a poder comprarse uno o siete planetas vendió el Bayonetta 2 con un código del 1 en la misma caja.

Mi felicidad estaba por las nubes, verdaderamente quería jugar con ella y conocer su mundo. Y, nada más empezar, me di cuenta de que esto era algo completamente diferente a lo que estaba acostumbrado. Era un concepto nuevo, diferente, alejado de la marca Nintendo, más gamberro, más frenético. No lo lograba entender, pero algo en mi estaba ocurriendo. Así, en cosa de tres semanas me pasó ambos títulos, y quedé completamente maravillado.

Me encantaría seguir hablando de Bayonetta como tal, y lo voy a hacer, pero será más adelante, ya que quiero centrarme en el tema de este artículo. Aunque trata sobre los tres desenlaces de sus tres juegos, en el que más me quiero centrar es en el de la tercera entrega, no solo por ser la más reciente y polémica, sino por ser la más impactante a nivel de historia.

Aunque ya os adelanto dos cosas. La primera y la más obvia es que hay spoilers de los tres juegos, y la segunda que pertenezco a ese mayoritario porcentaje de fans que estamos totalmente en contra, y hasta estafados, por ese final, por lo que si eres un férreo defensor del mismo, puedes o bien obviar este artículo, o bien escuchar mis palabras y luego argumentar las tuyas. En ese aspecto conmigo no te preocupes, si una opinión está bien argumentada y es respetuosa, yo la respetaré.

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Empecemos con el origen de todo, y no me refiero a ese DLC vendido por separado a 60€. La primera aventura de la bruja de Umbra nos presenta a un personaje amnésico que no recuerda nada de su pasado, salvo que es una bruja y que quiere matar ángeles. Uno de sus colegas le da una información que podría darle pistas sobre su identidad, y emprende un viaje para descubrir quién es en realidad.

Entonces descubre toda la pesca sobre las brujas de Umbra, los sabios de Lumen, los ojos izquierdo y derecho, y lucha contra su amiga Jeanne que tiene como objetivo hacer que ella sea fuerte para poder proteger el preciado tesoro de su clan. Al mismo tiempo, Bayonetta tiene que luchar contra su padre, que ideó un plan en el que los viajes en el tiempo son clave, y gracias a su poder, lo derrota y cambia el pasado.

Al final, ambas brujas logran derrotar al Balder y a la Creadora Jubileus, sobreviviendo a una caída desde el espacio exterior. Una trama de esas que necesitas rejugar varias veces para entender y comprender exactamente de qué trata, y que fue un inicio perfecto para una saga prometedora.

En la secuela, que existió gracias a Nintendo, si bien la historia desde mi punto de vista era un poco menos impresionante que la primera, no me pareció una mala en absoluto. Tiempo después de los acontecimientos del primer juego, la pandilla está preparando la fiesta de Navidad, pero el equilibrio entre Paradiso e Inferno está alterado, lo que provoca que ángeles y demonios luchen de nuevo.

Durante el combate, Bayonetta pierde el control de Gomorrah, lo que provoca que un golpe de este hacia Jeanne desgarre su alma de su cuerpo. Bayonetta emprende entonces un viaje hasta el mismísimo Inferno para rescatarla en menos de dos días. Ahí conoce a Loki, que es una de las dos mitades de Aesir, el Dios del caos, es decir, de nuestro mundo. Si bien la batalla final fue un combate más, podemos decir que el cierre fue espectacular.

En resumidas cuentas, el Balder que vemos en la primera entrega no es más que Loptr, la otra mitad de Aesir, controlándole, siendo la maldad en su interior. De esta forma, vemos una justificación de viaje en el tiempo que nos deja con la boca abierta, sorprendiéndonos de lo bien hecho que está y todo el talento que hay para explicar las cosas (aunque en la adaptación cinematográfica de Bloody Fate esto no es tan así).

Finalmente tenemos la tercera entrega, con otra historia medianamente interesante, pero con un desarrollo muy distinto y un final sobrecogedor. Entraré más en contexto sobre el por qué de esta definición, pero quiénes leísteis mi crítica completa del juego ya sabéis de qué se trata. Vayamos por partes porque hay mucho que decir.

Lo primero de todo el juego empieza con el prólogo más frenético que hemos tenido nunca, pues controlamos a una Bayonetta algo más mayor a la que se le notan arrugas en las mejillas, y además no tiene su característico lunar en la parte inferior izquierda del labio. Ella está luchando contra una misteriosa criatura y, para nuestra sorpresa, nuestra protagonista se ha encontrado con un peligro al que le cuesta hacerle frente.

De repente, aparecen escondidos un soldado, que más adelante no tendrá absolutamente ninguna relevancia en el juego, y Viola, la chica de los tráilers, que os seré sincero, nunca sospeché que podría ser la hija de la Bayonetta y Luka de su universo. Mucho énfasis en “de su universo” porque eso tendrá mucho que ver más adelante.

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Es entonces cuando, sobrecogidos, vemos morir a nuestra protagonista. Pero todo se trata de otro universo, otra realidad alternativa a la nuestra. Muchos afirman que la línea temporal donde jugamos es otra distinta a la que conocemos, y podría creerlo, pero nada más terminar el primer nivel nos ponen en la mesa de Las Puertas del Infierno las cartas que usaba Loki y la muñeca de madera de Cereza para movernos por los niveles del primer juego.

Eso me da a entender que claramente se trata de la Bayonetta que todos conocemos. En esa misma reunión, de hecho, en la que Viola llega sin presentarse y sin decir nada, pasan dos cosas que me mosquean mucho. La primera es que Enzo nos deja claro que su familia ha muerto, de hecho su descripción en el mismo juego lo deja bien claro (al menos la traducción española, habría que ver la japonesa), lo cual cuando llega el final del juego en New York no ha pasado nada y su familia parece estar bien.

La segunda cosa, y esta me chirría aún más, es que Viola llega casi sin presentarse, dice “oye, confiad en mi que no soy nada sospechosa”, y lo peor es que así es. En ningún momento se plantean si la están engañando o si puede estar colaborando con los malos. Y me duele especialmente por Jeanne, que siempre ha sido un personaje inteligente que nadie podía mirarla por encima del hombro (salvo Gomorrah, claro).

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Esto me chirría bastante, porque además te dejan claro que la isla de Thule es una isla con mucha importancia para el clan de los Lumen y las Umbra, y aunque es un recurso sacado de la nada para aportar nuevas ideas, esto no llega a molestar, es ya un clásico eso de “no, si esto siempre ha existido”. Lo que sí que molesta es que solo es eso, una isla importante para los clanes, pero no se ahonda más.

Cuando llegamos, nos encontramos con zonas semiabiertas que dan pie a la exploración, lo cual es bien, pero vamos a centrarnos en la historia, para lo demás tenéis la crítica. Y aquí es donde viene el cambio radical en la narrativa. Si bien antes eran viajes muy personales y únicos que justificaban y mantenían una misma cordura con los niveles, aquí es todo lo contrario.

Aquí seguimos un orden preestablecido que da exactamente igual el orden en el que lo juegues, porque no aportan nada más allá de que Bayonetta se vea en otros universos con sus alter ego repitiendo la máxima de “podría ir a echarte un cable y salvarte, pero mejor me quedo aquí parada porque, yo qué sé, el guion”.

Es verdaderamente triste cómo todo antes tenía una continuación con sentido, pero aquí se siente muy “elige tu propia aventura”, llevándonos al típico nivel de inicio, de fuego, de arena, de miedo (Francia), y ya está. No hay una continuidad y, por lo tanto, da exactamente igual el orden en el que los hagas. ¿Es posible que esta fuera la idea inicial, de eliminar los capítulos, y hacer los mundos más “abiertos”, y que al final tuviera que quitarse por motivos de acuerdos? Lo desconozco.

De hecho uno puede pensar que estos multiversos podrían expandir el lore de la propia Bayonetta, pero no es así. Se encuentra con sus alter ego y lo único que hace es luchar un rato con ellas y después no salvarlas de su muerte, de las cuáles solamente una de ellas, la francesa, está medianamente justificada en cuanto a lo que se podría defender el personaje.

Todo se resume en nada, incluso en el capítulo donde nos encontramos con Rosa, su madre, sabe a nada. Es un momento puesto por ponerlo, sin dar importancia a la relación madre e hija, y obviando a Balder por completo. Todo esto para llegar a un final tan imposible de entender cómo fan que dan ganas de llorar, no de emoción, sino de rabia y dolor.

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Al conseguir las cinco bolas del dragón logramos abrir un portal que para nada contábamos con la astucia de Sygurd, el clarísimo jefe final del juego al ser el único personaje que no conocíamos al que le habían dado su importancia e interacción con las brujas de Umbra. Al abrir el portal logra atrapar a Bayonetta dentro, y poco después asesina a Jeanne usando la técnica Osmund Saddler: clavarle un láser por detrás. Jeanne, la tía que había sobrevivido a todo, asesinada por un láser genérico, sin derecho a tener gloria ni nada. Humillada. Traicionada.

Luego, porque el guion de este juego es el resultado de querer imitar a Yoko Taro pero saliéndote todo mal, resulta que Luka tiene un alter ego que es el rey de las hadas. Sí. ¿Las hadas pintan algo en el juego? No. Simplemente aparece, dice “hola, soy el rey de las hadas” y ya está. No te dicen qué son las hadas exactamente, qué hacen o cuál es su función. Y también resulta que Luka lleva escuchando voces en su cabeza desde niño que le dicen que vaya a por la verdad, pero no es la voz de Antonio, su padre.

Y porque sí se convierte en un bicho grande. Que me hagas Thule como una sacada del guion para el lore te lo perdono, pero hacer esto es demencial, es generar dudas a lo tonto, sin motivos aparentes. No me creo que absolutamente nadie que llevase más de ocho años jugando Bayonetta no se quedase a cuadros con este tema. Pero lo peor no es eso, lo peor de todo es el horrible desenlace que la dan a la bruja que casi cayó en el olvido.

Repetimos el primer combate que tuvimos con Singularity, el villano principal, en New York, pero sin quedarnos claro de qué New York se trata (imagino que la del universo principal, pero no queda claro). El combate final no me parece más espectacular que el de Jubileus, pero sí mejor que el de Loptr, aunque no es una tarea difícil. Me gusta mucho cómo Singularity, pese a ser un villano muy genérico y del que su historia te enteras en su ficha de personaje (su motivación es bastante pobre), puede verdaderamente suponer una amenaza.

Pero, para mi, el combate tuvo que terminar en su segunda fase, o mejor dicho, Jeanne tendría que haber resucitado en ese momento porque tampoco contaríamos con su astucia de que sospechaba que el científico Sygurd podría liarla, pero claro, por favor, esto es Bayonetta 3, aquí venimos a traicionar a los fans. Si hubiese sido así, el resultado habría sido infinitamente mejor para todos, pues podría enseñar a Viola la lección de “no te creas todo lo que te dicen”.

Sin embargo no es lo que tuvimos. Siguiendo con lo que sí pasó, en el momento fanservice en el que aparecieron las tres Bayonettas, en ese mismo momento exacto, el corazón de bruja de Bayonetta tendría que haberse sanado, porque si no, ¿cuál es el motivo de traer a estas dos skins de Bayonetta a la batalla final, verdaderamente por fue fanservice? Y luego, todo al final, para el mayor error que se podría hacer con un personaje así.

Los tres desenlaces de Bayonetta, la bruja de Umbra

Mirad, sé que quién me conoce sabe que no tengo mucho aprecio a las historias románticas de amor super manidas. No obstante, mi problema no es la historia de amor en sí, sino la aptitud de Bayonetta. En el primer juego vimos cómo trataba como su mascota a Luka, sin tratarlo en ningún momento como su interés romántico, sino una persona que, además de que la acosaba por un malentendido, lo consideraba un amigo. No hay ningún otro momento en que se viera un interés en Bayonetta hacia él.

En el segundo juego, Luka aparece poquísimo, y de nuevo, no vemos ningún tipo de interés de Bayonetta en él, incluso le da una patada que lo manda volar mientras da un discurso. Entonces, que de repente vea a una Bayonetta muy enamorada de Luka, siendo ella quién da el primer paso de dar un beso, me provoca mucho rechazo y no puedo aceptar esta decisión. De hecho, habría tenido muchísimo más sentido que Jeanne y Bayonetta fuesen pareja, incluso en un arte oficial (que no se encuentra en los juegos, eso sí), dibujado por Mari Shimazaki, la diseñadora de Bayonetta, se da a entender que incluso comparten piso.

Eso habría tenido mucho más sentido que enamorarla forzosamente, la palabra de moda hoy en día, con Luka. Para colmo, Bayonetta ve su alma desgarrada y Luka la acompaña a Inferno porque, en vez de rescatarla a ella, rescata a la hija de sus alter ego. Viola ni siquiera es su hija, mueren por literalmente una desconocida que, aunque saben que es descendencia suya por su aspecto, no está relacionada con ellos de ninguna forma.

Está todo tan metido con calzador que uno no lo puede entender. Para colmo, el sincorazón de Bayonetta le dice a Viola que a partir de ahora ella será Bayonetta, que ese va a ser su nombre, y volvemos a New York con un Enzo que, o bien ha reencontrado el amor, o bien ha vuelto con su familia muerta (y esto es lo más probable, Enzo será un cara dura, pero es un padre y marido honorable). Pero, ¿New York no estaba destruída y su familia muerta?

El poder del guion. Lo único que da algo de pistas es la línea de Rodin de “sabes que tu padre viene a veces a verme”, pero no da pie a nada en estos momentos. Así, de esta forma, ocho años en los que los fans, en concreto el público nintendero, hemos conseguido que esta tercera entrega sea posible, que hemos apoyado y recibido con los brazos abiertos a Bayonetta entre las IPs exclusivas de Nintendo, que hemos votado porque ella está en Super Smash Bros., lo único que hemos conseguido es un desprecio digno de un señor que bloquea a alguien en Twitter por decirle en un idioma ajeno al suyo que le gusta su trabajo.

Ese es mi rechazo y desprecio por este juego, porque para mi Bayonetta no es un juego más, sino una forma de vida. Bayonetta, o mejor dicho, Cereza, me enseñó muchos valores que hoy en día me definen: ser yo mismo, actuar como quiero, demostrar al mundo quién soy, no dejarme amedrentar por nadie, vivir mi vida, ser libre… Y todo al final para nada, para ver como de la forma más absurda uno pierde la vida. ¿En serio este es el mensaje que quiere lanzarnos Bayonetta 3?

Da igual si eres inteligente. Da igual si no pintas nada en una relación de amor. Da igual lo fuerte e independiente que seas. Da igual si eres un desconocido o no. Vas a morir, y este es la mejor franquicia de videojuegos para explicártelo. Da igual si me habéis salvado la vida, prefiero irme y a ver si os cae bien la chica esta que me he sacado de ahí abajo. Da igual.

Triste, pero esa es la realidad que nos ha tocado vivir con Bayonetta. Incluso si en el Bayonetta 4 todo acabe resultando un troleo, yo no puedo perdonar a Hideki Kamiya. O al menos no de momento con este dolor que llevo sintiendo desde principios de noviembre. Pero bueno, supongo que al final esta historia solo acaba de empezar, que la canción es la misma y que volveremos una vez más.

No nos iremos, porque sabemos que quieres decirnos que el amor verdadero nunca muere. Y nunca lo hará, Cereza. Gracias por haber llegado a mi vida. Te amo.


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Por Sergio Ortuño Fernández

Graduado en Comunicación Audiovisual. Jefe de Relaciones Públicas (PR) de VidaoPantalla y creador de contenido. Guionista, doblaje, locución y presentación de radio y TV. Shergiock@gmail.com

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