Vie. Dic 2nd, 2022
Compartir

[Crítica] Bayonetta 3: una decepcionante traición

Cuando un videojuego te decepciona es porque las esperanzas que tú tenías no se han cumplido, o se han cumplido a medias, y eso no implica en absolutamente ningún momento que esa obra sea un mal producto. Si me conocéis bien y leéis mis artículos sabréis que este año mi mayor decepción iba a ser Xenoblade Chronicles 3, pero sería un error garrafal por mi parte.

Como he dicho, un videojuego te decepciona porque tenías esperanzas, y en este caso no tenía ninguna puesta en el último JRPG de Monolith Soft. Digo todo esto porque quiero que quede claro que no estoy diciendo que los videojuegos citados en este artículo sean malas entregas, sino juegos buenos, sólidos y de calidad, aunque tengan sus más y sus menos que ya depende de la subjetividad de cada cual.

En este caso, me duele con todo mi corazón escribir lo que voy a escribir sobre Bayonetta 3, pues para mi este ha sido uno de los videojuegos que más he esperado toda mi vida, iba a ser mi segundo juego favorito del año, y todo iba perfectamente bien hasta que ha terminado, y sigo sin entender más de tres semanas después cómo a Hideki Kamiya le ha parecido una buena idea.

Quiero dejar claro desde ya que este artículo tendrá spoilers de los tres juegos de Bayonetta, y que no voy a ser absolutamente nada objetivo con lo que voy a decir, pues para mi Bayonetta es más que un videojuego o un personaje: es una forma de vida, es la mujer que cambió mi forma de ser y me ayudó a seguir adelante, como hizo Velvet Crowe de Tales of Berseria.

Es por ello que, en homenaje a mi queridísima Cereza, necesito explicaros por qué Bayonetta 3 ha sido una decepción enorme para mi, y cómo esta segunda vuelta solo lo ha empeorado todo.

Pero antes de empezar con lo malo, que realmente es el final, y lo medianamente malo la historia, vamos con lo bueno, que es absolutamente todo lo demás. No os estoy mintiendo, menos el apartado de la historia, y tal vez unas cosillas del gráfico, todo lo demás es simplemente perfecto.

Empezando por este, decir que esta vez se usa un motor que simula el realismo, lo que nos da como resultado unos entornos y unos modelos un tanto raros en comparación con los anteriores, donde el realismo era el mínimo y todo se veía mucho más nítido. Aquí las caras simulan ser tan reales que a veces las notas como sucias, como si no encajan.

En cuanto al rendimiento realmente no tengo ninguna queja. No he notado caídas de frames importantes, todo lo he visto muy fluido incluso en los momentos más dramáticos y llenos de acción. Lo que sí hay que decir es que hay más cinemáticas estándar que las estáticas con movimiento de anteriores entregas.

Otra cosa que me gustaría destacar es el viaje a las dimensiones, pues recuerda vagamente a la idea de Ratchet&Clank: una dimensión aparte de viajar sin tiempos de carga. En este caso hay uno muy breve, pero es un detalle que, en lo personal, me sorprendió mucho al verlo por primera vez.

[Crítica] Bayonetta 3: una decepcionante traición

En el tema musical me atrevería a decir que es el más potente de los tres, donde se ha resuelto bastante bien uno de mis problemas con la anterior entrega. En la saga hemos tenido tres canciones lunares: Fly me to the moon en el primer juego, Moon River en el segundo y Moonlight Serenate en esta tercera entrega.

El caso es que en Bayonetta 2 Moon River solamente aparecía al principio y al final, y encima no entera. Sí, en el modo de clímax múltiple salía, pero eso es un modo de juego, no la campaña. En Bayonetta 3 Moonlight Serenate no solo es un temazo, sino que además sale varias veces, y eso me ha gustado mucho.

Y el resto de la banda sonora es igual de épica y marchosa, las canciones son brutales (incluso We are as one) y el nivel musical con Baal Zebul fue una sorpresa que no me esperaba para nada. Un maldito 10 le doy a la banda sonora, simplemente epiquísima, y el doblaje en japonés tan bueno como siempre.

No obstante el aspecto en el que más brilla el juego es en su jugabilidad, que si bien puede suponer un cambio bastante notoria conforme a la fórmula original, mis quejas son ínfimas. Para mi este es el camino que debería seguir la saga, pues invocar a los demonios se hace muy divertido, y si bien los niveles no están diseñados de tal forma que siempre debas usarlos, sí tienen su pequeño momento para resolver puzzles.

Ahora en vez de equiparnos armas en manos y pies tendremos una sola arma para ambas, y funciona bastante bien, pues nos olvidamos del cuervo y bestia interior para correr transformando nuestro cuerpo en las armas. Lo que sí estas se consiguen de forma natural y no explorando, salvo un par de excepciones, y solo si tienes datos de guardado de Bayonetta y Bayonetta 2 en Switch podrás desbloquear las Scarborough Fair y L’amour est bleu.

Las hay de varios tipos: unos yoyós bastante poderosos, unas “puertas” que podemos usar como ametralladoras, unos abanicos que funcionan igual que las dobles espadas de la segunda entrega, y hasta un micrófono que, si sabes usarlo, puedes darle un toque muy estratégico al combate.

Las invocaciones son de lo mejor, y la elección de demonios es la más adecuada. Desde Madame Butterfly y Gomorrah a un tren de guerra y hasta la torre del reloj de Umbra, que hace las delicias de los fans debido a la suma importancia de este elemento para la saga. Usarlos en combate es divertidísimo y genera aún más estrategia, dándonos el control prácticamente de dos personaje a la vez de la forma más efectiva posible.

Después de tenemos a Viola, que utiliza una espada y sus puños cuando invoca a Cheshire, y que como personaje pocos problemas puedes llegar a tener, pero la idea de tener que hacer un parry para poder entrar en tiempo brujo… Creo que es una de esas ideas que es mejor no darle más importancia de la que merece en un desarrollo.

Pero el problema principal radica en Jeanne, y no solo por su jugabilidad. Esta nos sitúa en niveles al más puro estilo metroidvania con un poco de farmeo que nos da una jugabilidad completamente distinta. En general se puede hacer interesante, además de que hay pocos niveles y no son tantos, pero sí es cierto que uno espera más de una de las secundarias más queridas de la saga.

[Crítica] Bayonetta 3: una decepcionante traición

Lo que sí me ha gustado mucho es el cómo están hechos los niveles. Es cierto que tenemos menos, son 14 cuando en las otras entregas había más, pero lo que no hay en este juego, salvo en el último y tal vez el penúltimo, son niveles que únicamente tienen jefe, cosa que sí hacían los otros dos.

Aquí tenemos niveles muy grandes, con mucha exploración, más amplios y más duraderos. En mi caso cada uno de ellos lograba llegar a la hora y hasta hora y media entre explorarlo todo, hacer los desafíos y ver todo lo que Platinum Games había diseñado. Además es posible ir a zonas específicas de cada uno para ir más rápido a los versículos que nos interesen, y si salimos guardaremos el progreso, lo que quiere decir que si actualizamos una medalla de oro a una de platino esta se quedará incluso si no terminamos el nivel.

Y lo mismo pasa con los tres coleccionables, el gato, el cuervo y el sapo. Lo que sí estos se sienten menos vivos, sin NPCs con los que hablar o escuchar lo que hacen, detalle lógico dado que no estamos en Purgatorio, pero que se llega a echar algo de menos. Lo que sí creo que no funciona es que los capítulos se dividan en países.

En Bayonetta 1 vivimos un viaje en busca de respuestas, en Bayonetta 2 un viaje para salvar a una amiga y ayudar a un chico que nos presta su poder, pero aquí tengo la sensación de que se han pasado al JRPG, porque eso de encontrar cinco objetos mágicos para ir a por el jefe final… Como que choca mucho en una saga como esta.

Además me hace gracia cómo las dimensiones son literalmente países. Vale, sí, comprendo el tema de que no tiene por qué no ser así, pero… Yo igual lo habría hecho de otra forma, con viajes en el tiempo al futuro, pasado y presente, aunque no me parece tampoco una mala idea como he podido leer por ahí.

En general en jugabilidad es bastante bueno, lleno de posibilidades y que actualiza mecánicas que no necesitaban una actualización, pero que se recibe con los brazos abiertos, pues no traiciona nada de lo anterior, incluso los documentos se mantienen. Al contrario que su final, pero antes de llegar a eso, hablemos de la historia.

[Crítica] Bayonetta 3: una decepcionante traición

Para mi esta es la historia más floja de todas, y mira que la de Bayonetta 2 no es que me pareciese una muy difícil de superar. Aquí es hasta irónico cómo se les presenta una chica sin ningún tipo de explicación, les da órdenes sin cuestionarse si puede pertenecer o no al grupo de los homunculus, y dicen “vale, de acuerdo”. Incluso Jeanne, mi pobre Jeanne… No parece ni ella.

La historia de hecho empieza bastante bien, con un apocalipsis en medio de Nueva York con la familia de Enzo muerta aparentemente. De hecho aquí Enzo sale un poquito más, pero sigue siendo el personaje cómico de relleno para la intro y la despedida del juego. Sin embargo, más pronto que tarde, cuando el hype ya no puede contigo, te das cuenta de que hay cosas que no cuadran o que se repiten.

Como las muertes de las Bayonettas alternativas, todas son muy similares y no aportan nada. Únicamente en el último mundo, en Francia, tenemos un momento verdaderamente emotivo con la Rosa alternativa, pero que no se queda en mucho. Y, yo me pregunto, ¿no podrían meter a Balder también?

Ahora, lo que sí es un guionazo que no puedo tomármelo en serio y me saca por completo de la inmersión es que ahora, de repente, Luka lleva escuchando voces desde niño que le dicen que busque la verdad, y resulta que él es un Adam o algo así y como hay una contraparte muy mala pues Luka se convierte en un Lycan del Resident Evil Village pero con accesorios.

Es que no te lo puedes tomar en serio. Si las voces fueran las de su padre Antonio entonces la cosa iría a mejor, ¿pero Lukaon, el señor de las hadas? Es que no entiendo qué pasaba por la cabeza de los guionistas a la hora de escribir la historia. Y sobre el final ya ni se habla, pues me parece una de las mayores puñaladas traicioneras que se han hecho jamás.

Si bien en el Bayonetta 4 todo puede acabar como un troleo, hoy es imposible perdonarlo, y mucho menos con ese cartel de “continuará con la próxima generación”, que da a entender que Viola va a ser la protagonista ahora que ella ha heredado el nombre de Bayonetta. Y esto no tiene absolutamente ningún sentido, pero antes vayamos por partes.

Lo primero de todo es que la muerte de Jeanne es una basura incomprensible. La tía ha demostrado ser muy inteligente, llegó a superar la muerte tras recibir el golpe de Gomorrah, y se deja engañar por un tío que lleva un cartel de “hola soy el malo, a ver, los del fondo, ¿lo leéis bien? Si no, os lo grito”, pero es que, ¿qué desfachatez es esta? Horrible, simplemente horrible.

Luego, Singularity. ¿Alguien sabe por qué este señor es tan malvado y está tan OP? Se supone que es un investigador random (no exagero) que ha descubierto la teoría del multiverso y ya por eso tiene poder para hacer lo que quiera. Vaya. Pasamos de un Balder poseído por Loptr explicado de forma magistral en la secuela y de un tío que decía ser el mismísimo Aesir con el poder de los ojos del mundo a un científico loco cualquiera.

Que nivel. Es que encima tiene hasta un momento una risa malvada genérica de muajajajá. Si bien el combate final tiene su dosis de epicidad y llega a competir contra el de Jubileus, todo lo demás está mal (salvo que Luka aparezca porque sí, eso es clave del personaje). Ahora, lo que me pareció fanservice del malo que no aporta nada es la aparición de las Bayonettas del primer y segundo juego.

[Crítica] Bayonetta 3: una decepcionante traición

Si las vas a meter, haz que hagan algo en la trama, no solo para hacer fanservice. Durante el combate, el corazón de bruja de Bayonetta empieza a resquebrajarse, lo que da paso a que el personaje pueda morir según el lore. ¿Y para qué tendría que haber servido la aparición de estas Bayonettas?

Para que, al unirse las tras, su corazón se reparase, “porque juntas somos la misma persona y blablabla”. No hacerlo es hacer fanservice por hacerlo, y si bien yo flipé, en frío me pareció una oportunidad desaprovechada. Es entonces cuando llega el horrible momento: Bayonetta muere y Luka la acompaña a Inferno, porque ahora resulta que ambos estaban enamorados.

Que tengan una hija puedo comprenderlo por ese lore de que a Bayonetta, si bien no le gustan los niños, el proceso de hacerlo sí le gusta, pero es que no tiene sentido que se preocupen tanto por alguien que no es su hija de verdad, sino de sus homólogos. Que sí, que el corazón y el amor, pero no tiene sentido.

¿Cómo lo habría solucionado yo? Muy sencillo: que venga Loki y haga cosas con los ecos del tiempo. Sí, es posible que se marcasen un Sonic 2006 y que al final nunca conozcan a Viola, pero lo prefiero al resultado final, y además habría tenido todo el sentido del mundo, o por lo menos más que lo visto.

Al final me quedan dudas que no encuentro respuesta. ¿Y aquí no ha pasado nada en Nueva York? Porque todo sigue igual. ¿Se deja claro que la familia de Enzo no murió? Porque puede ser una nueva esposa, pero no me veo a Enzo siendo así porque como padre y esposo es ejemplar.

¿A todos le dan igual los muertos? Porque parecen muy felices. Lo peor de todo es que está muy claro que se trata de la línea temporal principal, la que hemos vivido, porque nada más entrar por primera vez en las Puertas del Infierno vemos claramente la muñeca de madera de Cereza y las cartas del tarot de Loki.

Al final os estaréis preguntando: “¿y la traición dónde queda?” Para ello tenemos que movernos a 2014, aunque en este artículo de 2015 ya os lo expliqué con todo lujo de detalles. Bayonetta fue un videojuego que, si bien tuvo su éxito, el desarrollo de la secuela fue muy complicado. SEGA informó a Platinum Games que ni Microsoft ni Sony estaban dispuestos a poner el dinero suficiente en el juego.

Cuando todo estaba perdido, Nintendo llegó del cielo y les dio la oportunidad no solo de lanzar su juego de forma exclusiva en WiiU, sino además hacerlo como ellos quisieran, a pesar de la política family friendly de la compañía. Y si bien el público nintendero y nintendista tiene muchas cosas malas, hay una muy buena que jamás podrán negar, y es que cuidamos mucho nuestras IPs, más que la propia Nintendo incluso.

Le dimos una segunda oportunidad a Bayonetta. Votamos para que ella fuese un personaje DLC en Super Smash Bros. 4. Hemos seguido muy de cerca el desarrollo de Bayonetta 3 y cada Direct que pasaba soñábamos con su regreso. Hemos hecho mucho por mantener viva a un personaje que simplemente amamos y admiramos.

Y viene Platinum Games y te la matan. Así, de golpe, y de la peor forma posible. Si al menos hubiese sido una muerte con honores pase, pero querer marcarse un NieR Automata cuando cláramente no eres ese tipo de obras, es el peor tiro en el pie que te puedes dar.

En conclusión, Bayonetta 3 es un excelente juego de hack n’ slash y una entrega muy divertida y ambiciosa para la franquicia. Pero al mismo tiempo representa una traición a los fans, una mancha en nuestro corazón que casi un mes después, yo por lo menos, no me quito de la cabeza y no logo respetar ni entender.

Por supuesto, lo que nunca debe hacer una persona es acosar al equipo creativo por esta decisión, pero lo que sí puedes hacer es quejarte y decir que no te gusta. Pero, eso sí, sin faltar el respeto ni caer en el acoso. He disfrutado muchísimo Bayonetta 3, pero ese final, ese horrible final…

Me impide querer volver a pasármelo, y si lo he hecho dos veces ha sido por ofrecer la crítica más completa posible. Veremos si, finalmente, la bruja caerá o no en el olvido.


Compartir

Por Sergio Ortuño Fernández

Graduado en Comunicación Audiovisual. Jefe de Relaciones Públicas (PR) de VidaoPantalla y creador de contenido. Guionista, doblaje, locución y presentación de radio y TV. Shergiock@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *