Vie. Oct 7th, 2022
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[Crítica] Xenoblade Chronicles 3: intentando lo imposible

Tras una tercera entrega que dividió a la comunidad, un remaster de la original, y los deseos de los que no compraron una WiiU de ver la segunda en Switch, Monolith Soft ha presentado al mundo Xenoblade Chronicles 3, una nueva crónica de la franquicia JRPG que se ha ganado el cariño del público nintendero con unos personajes bien diseñados, una historia emotiva, y un sistema de combate sencillo pero efectivo.

La obra nos sitúa en un mundo hostil en el que dos pueblos están en guerra, donde controlaremos a tres personajes de cada bando, además de ser acompañados por dos nopon que, por desgracia, no podremos controlar, pero sí tener en el equipo como héroes. Uno de los alicientes principales del juego es el hecho de tener a todos los miembros del equipo en combate, acompañados por un héroe únicamente controlado por la IA.

Esta mecánica supondría problemas de rendimiento en la consola, pero todo lo contrario, salvo momentos muy puntuales en algunas zonas, en combate no hay caídas de frames. En definitiva, es un JRPG bastante sólido con sus más y sus menos pero que lamentablemente no puedo unirme al carro de tildarlo de obra maestra. ¿Por qué? Os explico por qué creo que Xenoblade Chronicles 3 intenta lo imposible.

Lo primero de todo tenemos la historia. En un mundo en guerra, dos equipos formados por tres soldados se unirán tras transformarse en Uroboros, el virus de Albert Wesk… Digo un extraño poder que emana de una piedra mística activada por Vandham, personaje clásico en la saga que abre los ojos a los protagonistas para buscar su salvación, ya que al ser Uroboros ambos bandos les están dando caza y captura.

Lo interesante de estos personajes es que no son técnicamente humanos, sino creaciones artificiales con fecha de caducidad a los 10 años, y que viven en un cuerpo de entre unos 17 y 25 años humanos, después de pasar uno como niños de 12 años aproximadamente. Un concepto cuanto menos interesante, pues no es algo a lo que estemos acostumbrados en el JRPG.

Estos soldados han vivido toda su vida creyendo que no tenían otra opción más que matar y morir, pero conforme avanza la historia ves que descubren el mundo como realmente es, como lo construyeron los poderosos, reviviendo un deseo de vivir en libertad, y realmente logras empatizar con todos y cada uno de ellos, queriendo que puedan vivir una vida de humanos. Un concepto verdaderamente genial.

Al principio del juego veremos una gran cantidad de cinemáticas que pueden incluso llegar a una hora perfectamente, haciendo que el mando se desconecte, pero cuando avanzas en la historia estas se hacen más ligeras y menos largas, salvo contadas excepciones. Por desgracia, un punto débil de esta es que, si bien es muy emotiva y llama a las emociones, es bastante predecible todo lo que va a ocurrir.

Realmente solo ha habido dos momentos, el final del capítulo 5, y parte del final del juego, que no he podido predecir. Pero, ¿cómo ha sido esto posible? Fácil, porque el juego no te lo esconde, sino que directamente te lo dice antes de hacer las presentaciones. No quiero entrar en materia de spoilers, pero creedme cuando os digo que, si os fijáis bien, os daréis cuenta de la sorpresa antes de que ocurra.

Y no solo eso, sino que por desgracia hay poca ambición en algunos personajes antagonistas, rebajándose a clichés ya vistos en otros JRPG, en algunos de ellos incluso han logrado darle un toque personal para diferenciarse. Pero en Xenoblade Chronicles 3 no ocurre, sino que se centra tanto en su historia que deja atrás este tipo de trivialidades. Una lástima, pues este juego acierta en la implementación de sus misiones secundarias.

[Crítica] Xenoblade Chronicles 3: intentando lo imposible

En este JRPG tendremos muchas menos misiones secundarias por hacer, o mejor dicho, no tendremos tantas misiones de recadero repetitivas por hacer. Otras entregas de la saga tienen las clásicas “consigue 5 caracoles verdes, 4 cuernos de elefante y 2 santos griales” o “derrota a 12 drakos por la noche cuando llueva” que aportan poco o nada y que son una excusa para agrandar el juego y ganar algo de experiencia y dinero.

En Xenoblade Chronicles 3 la cantidad baja considerablemente y se dividen en secundarias y de héroes. Las secundarias son mucho más llevaderas y conoces mejor a los personajes y el lore del mundo, y las de héroes te permiten añadir a un nuevo personaje en el equipo así como ganar su clase para usarla en uno de los controlables (de esto hablaremos más adelante). Lo malo es que mantienen un esquema de “nos conocemos, luchamos, nos perdonamos, me haces un favor, vuelves, luchas contra el cónsul, y ya somos amigos”, llegando a la redundancia. No obstante, si me lo preguntáis, lo prefiero a “consigue X materiales que te van a llevar más horas conseguirlos que acabar el juego”. Y además puedes activar una línea que te indica el camino a tomar para continuar la misión. Honestamente, que otros JRPG aprendan de Xenoblade Chronicles 3 en este sentido.

Otro aspecto de la narrativa es que las cosas pasan muy rápido y a veces no logras empatizar, con algunos cambios de personalidad sin previo aviso. Otro detalle es cómo se olvida de algunos conceptos que presenta, pues si estás jugando al juego o lo has terminado ya, no sé si te acordarás que existían los rangos de hierro, barro, tierra, etc. Eso sí, tengo que destacar que, habiéndolo jugado con el doblaje original, muchos nombres se mantienen en la localización, que por cierto es buenísima y se nota un trabajo 10 de 10, y se agradece mucho. Sí, a Rudi le llaman Valdi, pero por un par de casos no voy a negar que se ha cumplido un pequeño deseo que tenía en el JRPG: mantener los nombres originales en la mayoría de lo posible.

[Crítica] Xenoblade Chronicles 3: intentando lo imposible

Pasando al apartado gráfico, he de decir que Monolith Soft sigue con el mismo problema de siempre. Si bien en el modo sobremesa el juego luce muy bien, llegando a recordar a Xenoblade X en ese estilo más realista, en modo portátil… Ya es otra cosa, aunque sí se nota una leve mejoría. Por desgracia los elementos atmosféricos se ven muy borrosos, y la lluvia apenas la distingues.

Hay también algún bug gráfico menor sin importancia y los fotogramas se mantienen en sus 30fps, algo a lo que nos tiene acostumbrados la sobremesa portátil de Nintendo. De este apartado destaco tres cosas: la primera de ellas es que ahora los personajes femeninos no están tan sexualizados como en la anterior entrega, detalle que fue objeto de crítica entre la comunidad, y que personalmente he agradecido.

Las escenas de acción son verdaderamente espectaculares, las animaciones están muy trabajadas, y es un espectáculo audiovisual digno de ver. De hecho, a quienes han jugado Tales of, los ataques en cadena recordará mucho a las artes místicas de la saga, uno de los grandes pilares del JRPG.

Lo último a destacar es que algunas de estas animaciones son un tanto badass, pensadas sobre todo para un público adolescente que se quedará “flipado” por las “flipadas” que hacen algunas artes. Hay una que consiste en soltar la espada lentamente para luego hacer surf con ella y atacar al rival.

Sobre el apartado musical poco puedo añadir. La banda sonora es muy aceptable para los estándares de Xenoblade Chronicles, con temas cañeros que acabarás silbando mientras los escuchas, aunque por desgracia son muy repetitivos. Esta música es más atmosférica, y el doblaje japonés es bastante bueno.

No lo he jugado en el inglés, pero quiero aprovechar este breve momento para decir que, juegues con el doblaje que juegues, que por favor no nos peleemos por cuál es mejor o peor porque es un poco absurdo. Juega con el que quieras y ya está, y deja a los demás hacer lo mismo. Que pereza tener que aguantar “debates” así… Bueno, que me voy de las ramas. Pasamos ya al último apartado de la crítica antes de la conclusión, y es la jugabilidad del juego.

Vamos a quitarnos de encima lo más obvio: los tutoriales. Comienzas el juego y piensas que te has equivocado y has empezado una partida en un simulador de tutoriales, porque no paran de repetirse, no paran de aparecer hasta para decirte lo más básico, como por ejemplo “si le das a continuar partida continúas la partida”. Estamos acostumbrados a que los videojuegos nos pongan mensajitos de texto en la pantalla mientras jugamos con los controles, pero aquí he visto una verdadera falta de respeto a la inteligencia del jugador que asusta.

Incluso el juego se cree en algunos momentos que es un gacha y te obliga a moverte por el menú para, por ejemplo, cambiar la clase o el equipamiento de los seis personajes jugables, uno por uno. Por suerte esto es al principio solamente, pero qué principio. De hecho empieza un poco lento, no obstante, esto ocurre en todo JRPG existente, por lo que no puedo decir nada malo de ello realmente.

Puedes jugarlo en dificultad fácil, normal y difícil. En mi caso siempre juego en normal a los videojuegos y más si los voy a criticar o analizar, y he de decir que se me ha hecho algo fácil, pero también es verdad que es porque me he parado a hacer misiones secundarias. Si las haces, en vez de continuar en la historia, llegarás incluso a superar por 10 niveles no solo a los enemigos estándar, sino también a los jefes.

Esto crea un pequeño desequilibrio de niveles, pero que puedes remediar jugando en difícil. No obstante, en normal habrá algunos momentos que, aunque superes en niveles a los enemigos, si no dejan de venir, o no tienes una variedad de clases en tu equipo, puedes perder fácilmente. También en el campamento podremos subir de nivel más rápido con la experiencia adicional. No estamos ante un juego injusto, que digamos.

Por desgracia, y esto es un mal que afecta al JRPG actual en su mayoría de casos, el diseño de los niveles es muy lineal, no podría decir que hay mazmorras porque todas se resumen en seguir hacia adelante e igual desbloquear un atajo, pero poco más, no hay mucha interacción con el entorno ni puzles. No obstante, insisto, esto es algo que otros grandes JRPG como Tales of Arise, Final Fantasy 7 Remake e incluso Yakuza Like a Dragon cometen.

Lo que no comenten estos juegos pero sí es Xenoblade Chronicles 3 es romper la economía. En el género estamos acostumbrados a comprar objetos en tiendas ya sean pociones, botellas de vida o equipamiento, pero esto en la saga Xenoblade no ocurre. Si bien el X tenía un sistema muy interesante de economía, tanto el 1 como el 2 y el 3 no apuestan por esta mecánica, y realmente no les hace ninguna falta.

Aquí el dinero solo sirve para comprar comida y complementos, y el precio es tan bajo, que nunca vas a tener problemas económicos. De hecho, hay una infinidad de complementos, y como no están organizados de ninguna forma, al final te haces con tus favoritos y acabas obviando este apartado. Y esto lo sabe hasta Monolith Soft, pues no añade una función de primero de JRPG en las tiendas, y es poder ver cómo mejoran tus estadísticas a los personajes con los objetos que vas a comprar.

Es decir, vas a la tienda a comprar un complemento, y no puedes ver realmente cómo mejora exactamente las estadísticas del personaje. Algo inentendible, pero que siendo sinceros, en una saga con la jugabilidad de Xenoblade Chronicles, no le hace falta (salvo en el X, claro). La IA hay que decir que ha mejorado muchísimo, ahora cuando un enemigo esté desprotegido, la IA entenderá que hay que derribarlo, y luego aturdirlo o lanzarlo.

Y puedes atacar nadando. Desgraciadamente no hay muchos combates acuáticos, pero creedme cuando os digo que, si no lo hacían, no podías continuar jugando. Ya me entenderéis. Hablando de atacar, creo que ya es el momento de hablar del sistema de combate y las distintas clases de héroes.

[Crítica] Xenoblade Chronicles 3: intentando lo imposible

Lo primero de todo es que las clases se dividen en tres arquetipos: luchador, defensor y sanador. El equipo se conforma de siete personajes, de los cuales solamente uno de ellos, el héroe controlado por la IA, no puede cambiar de clase. Por lo demás, puedes hacer que todos sean de un mismo arquetipo si lo deseas. En mi caso siempre he tenido a Riku y Manana como héroes acompañantes, pero puedes cambiarlos en cualquier momento.

Cada clase es única y se siente diferente, y aunque el juego no te invita a cambiarlas, creo que para una segunda partida viene genial descubrirlas todas y jugar más relajado y sin la presión de “quiero continuar la historia”. Al igual que con las secundarias, hay menos artes, pero como hay muchas class, el juego te está dando las opciones, lo cual no es algo malo.

En el combate, tendremos acceso a hasta seis artes distintas, que se irán cargando unas con el tiempo y otras atacando. Además, si las que están en la misma línea están cargadas, podremos fusionarlas para activarlas a la vez. También está el Uroboros, que fusionará a dos personajes para realizar ataques más poderosos durante un breve periodo de tiempo.

Tanto a los personajes como al Uroboros podremos mejorarlos con gemas y con su respectivo árbol de habilidades. Esta función de fusionar dos personajes podría recordar a Tales of Zestiria, pero en este caso es más restrictiva y no puedes fusionarte si tu compañero está caído en combate. En ese caso, solamente los sanadores podrán resucitarles, por lo que mínimo uno vas a necesitar en tu equipo sí o sí (salvo que seas un/a valiente, claro).

El combate es bastante más sencillo que en otras entregas, no innovando mucho y manteniéndose fiel a sus principios, no obstante, cumple con lo que se le pide y lo que uno espera. Lo que sí ha cambiado son los ataques en cadena, que abandonan la clásica barra azul dividida en tres partes para ofrecer una alternativa completamente distinta.

Al cargarse esta nueva barra, podemos pulsar el botón + y comenzar la cadena. Nos darán tres cartas de personajes, y deberemos atacar con el resto hasta llegar al 100% de PT que nos piden. Cada uno tendrá asignado una cantidad de PT, que podrá subir en relación a otras estadísticas. Eso sí, los sanadores se quedarán siempre en el 99%, lo que añade más toques de estrategia. Una vez superado el 100%, se realizará un ataque potente.

Tras el primer ataque, comenzará otro, pero sin los personajes que usaste antes, a excepción de uno que volverá con más poder de PT. Lo interesante es que si atacan dos que están unidos a su Uroboros, después podremos volver a hacer otra cadena y, al llegar al 100%, disfrutar de un ataque espectacular que hará todavía más daño. Una mecánica de juego que se puede hacer repetitiva, pero que es muy efectiva y viene como anillo al dedo al un Action RPG como lo es Xenoblade Chronicles 3.

El juego puede durarnos más de 60 horas si jugamos haciendo secundarias, pero da para muchísimas más si completamos todas las que nos encontremos, y si además queremos desbloquear todo. En ese aspecto cumple incluso mucho más que otros JRPG haciendo que cada euro invertido en la compra se revalorice.

Es un JRPG con muchísimo potencial, pero si me preguntáis mi opinión personal y mi visión como fanático del género con sus añitos a sus espaldas y varias sagas jugadas, tengo que decir que me parece un JRPG del montón bueno y, sintiéndolo mucho, no puedo considerarlo una obra maestra como muchos han afirmado.

[Crítica] Xenoblade Chronicles 3: intentando lo imposible

Por supuesto, quién quiera creer que sí lo es o que incluso es el mejor JRPG de Nintendo Switch o la mejor entrega a mi me da exactamente lo mismo. Del mismo modo que yo tengo mi criterio, tú puedes tener el tuyo, y mientras nos respetemos, creo que no debería pasar nada. Al final, creo que nos haya gustado más o nos haya gustado menos esta entrega, pasarlo bien lo hemos pasado.

Ahora, ¿por qué no me parece una obra maestra? Porque para ser eso tienes que, desde mi punto de vista, trascender. Hoy en día los juegos se catalogan como obras maestras o basuras inmundas, y yo creo que existe el término medio. No me parece bien soltar a la ligera un juicio como este sin siquiera haber toca el videojuego, porque al final sobrevaloramos las obras por dónde pertenecen y no por lo que son.

Este año ha salido Triangle Strategy, siendo el regreso triunfal de un nicho de mercado, y ha demostrado la fuerza que tiene, llegando a vender 800.000 unidades en dos semanas. Ya nadie se acuerda de él, y lo harán cuando pierda la exclusividad de Nintendo Switch. Tiene una historia con cada trama, cada giro de guion, y cada personaje que acabas en éxtasis, y en cambio Xenoblade Chronicles 3 es una historia más casual, predecible, sin muchas pretensiones lejos de la no humanidad de los protagonistas, y ya.

Pero Xenoblade Chronicles 3 pertenece a una IP popular que encima es exclusiva del público nintendero, y Triangle Strategy es una cosa que está ahí y enhorabuena. Y no quiero con esto demeritar a Monolith Soft y su trabajo, sino dejar clara cómo es mi visión de la comunidad de jugadores de hoy. Con una historia predecible, sin apenas giros de guion, y encima un problema grave de tutoriales, yo no puedo darle ese apelativo de obra maestra.

De nuevo, insisto, si lo quieres hacer tú, no estaré de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo. Supongo que me toca aceptar la realidad de que nunca volveré a ver un Xenoblade como el primero o el X, pues la saga ha decidido casualizarse. Una pena, pero al menos el producto es de calidad.

Por lo que toca esperar a que me hagan el favor de sacar Xenoblade Warriors y hacerme feliz.

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Por Sergio Ortuño Fernández

Graduado en Comunicación Audiovisual. Jefe de Relaciones Públicas (PR) de VidaoPantalla y creador de contenido. Guionista, doblaje, locución y presentación de radio y TV. Shergiock@gmail.com

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