//Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión

Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión

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La franquicia JRPG de Bandai Namco siempre ha estado ahí. Pero tardé en descubrirla.

Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión

Todavía recuerdo esa Navidad. Era 2004, el año se acababa, Santa Claus entraba por la puerta casa… Y en la habitación de mi hermano apareció un JRPG que me cambiaría la vida. Yo tendría unos 9 años cuando jugué por primera vez a Tales of Symphonia, el juego con el que Tales of entraría en el terreno europeo y experimentaría con el 3D. Teníamos la suerte de contar con dos mandos, por lo que mientras mi hermano jugaba y exploraba, en el combate yo jugaba con otro personaje.

Al principio recuerdo que jugué con Genis, luego con Kratos y, finalmente y tras cierto acontecimiento, decidí jugar con Sheena. Cada vez que avanzábamos más lo disfrutábamos, más nos enamoramos. En aquel entonces yo no sabía nada ni entendía nada, no sabía qué era la discriminación ni comprendía bien lo que decían los personajes. Como cualquier chaval de aquella época, no tenía tantos juegos, por lo que debía exprimir al máximo los pocos que tenía. Y cada vez que lo jugaba, me daba cuenta de más cosas, de lo que realmente quería tratar este juego.

Pasados los años se anunció una secuela para Wii, la que no esperábamos que saliese en Europa, por lo que jugamos al juego en inglés. Y bueno… Sufrí una enorme decepción al ver que la secuela iba por otro camino, que no iba a responder algunas dudas que quedaban en el tintero. Por suerte, con los años aprendí a valorarla de una forma diferente.

Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión

9 largos años tuvieron que pasar para que me reencontrase con los cuentos de Bandai Namco. Como bien sabréis, en VidaoPantalla contamos con la ayuda de empresas a la hora de realizar análisis, y cuando pudimos pedir Tales of Berseria para analizar, lo primero que pensé fue «vaya, cuanto tiempo sin jugar Tales of. Tal vez debería volver a catarlos«. Y no sabéis lo bien que hice. Tras jugar una sola hora de juego y terminar la primera zona ya me di cuenta de que iba a enamorarme por completo del juego.

¿Y sabéis por qué? Porque en 2016 sufrí una terrible depresión. De estas en la que no sabes qué va a ser de ti, de tu futuro, que no sabes quién quieres, y que solo quieres llorar, llorar y no parar de llorar. Fue un año verdaderamente terrible que, tras mucho tratamiento, logré sacar adelante. Y fue en enero, junto con Resident Evil 7, entrega de mi franquicia favorita de videojuegos, cuando logré salir adelante.

La historia de Velvet Crowe y sus amigos me había metido por completo en la historia, la música me emocionó hasta niveles astrales, todo lo que estaba viviendo… De una forma u otra quería vivirlo. He terminado el juego tres veces y las tres veces he acabado llorando a moco tendido. No lo puedo evitar.

Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión
Dibujo creado por Anthony Torres.

Y os preguntaréis: «Shergiock, sin spoilers, ¿por qué te ayudó a superar tu depresión este juego?» La verdad es que sin spoilers es muy difícil de explicar, pero supongo que, sin destripar nada, la historia de Velvet y cómo lo soluciona todo es un ejemplo de como todo le da igual solo con tal de conseguir su objetivo, la de Laphicet me gustó ya no solo porque es genial, sino porque es un niño, y estos en las producciones audiovisuales me encantan.

Eizen me encantó como personaje libre, y lamentablemente Eleanor y Magilou no puedo decir nada por spoilers. Rokurou en cambio sí que no terminó de gustarme nada. Tiene lo suyo, pero no logró conmoverme. En resumen, es un juego que demuestra que quien lo intenta y lucha por lo que cree, puede conseguirlo. Y de ahí… No pude resistirme jugar al resto de títulos, que me han emocionado muchísimo, pero me gustaría destacar a tres de ellos.

El primero es Tales of Innocence, del cual ya hablé mucho en su momento. En resumen, es evolucionar como persona, tomando el protagonismo los niños. Otro es Tales of Xillia 2, que me pareció una secuela genial con uno de los mejores finales que he visto nunca. Pero de entre todos, hay uno que brilla con fuerza, y ese es el último que ha salido a la venta en su versión definitiva.

Cómo conocí Tales of, el JRPG que me salvó de mi depresión

Tales of Vesperia es simplemente perfecto. No solo es un buen Tales of y un buen JRPG, sino que además tiene una de las mejores historias de toda la franquicia, un grupo simplemente genial y una evolución maravillosa. Lo que más me ha gustado, eso sí, ha sido la historia y Yuri. Veréis, fuera de polémicas ya que este es un medio de comunicación de videojuegos y anime, soy una persona que no está muy contenta con la política.

Que un videojuego toque estos temas me gusta, y que los toque en la forma en la que los toca… Para mi Yuri es un héroe. Si habéis jugado al juego ya sabéis de lo que os estoy hablando. Y ya, no quiero cambiar tan abruptamente la filosofía de VidaoPantalla.

En general, me alegro un montón de haber conocido esta franquicia JRPG, me ha ayudado muchísimo, y os animo encarecidamente darle una probada si podéis. Estoy seguro de que en más de una ocasión os sentiréis identificado/a.


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