//En defensa de Tales of Graces

En defensa de Tales of Graces

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En defensa de Tales of Graces

Cuando empecé el blog tenía muy claro que dos cosas quería hacer: compartir mi pasión por Tales of y ser justos, para bien y para mal, con sus videojuegos y otros productos. Ya hace más de un año y medio que he estado creando contenido semanal, con algunas de descanso o que no he tenido tiempo como me pasa actualmente por problemas personales.

Es por ello que, a quienes esperáis siempre nuevo contenido en el blog, mis disculpas, pero ya no puedo asegurar que los martes tengamos asegurado un nuevo artículo, sino que tendremos que ser más ocasionales en este aspecto. Desde ya os quiero transmitir mis más sinceras disculpas.

Aunque este no es el tema de hoy, sino que hoy quiero hacer justicia por tercera vez con otro de los títulos menos valorados de la saga, Tales of Graces, lanzado originalmente en Wii en 2009 solo en Japón, y un año después nuevamente en PlayStation 3 con una expansión incluida (en el resto del mundo tuvimos que esperar a 2012).

En defensa de Tales of Graces

La obra nos contaba la historia de Asbel y sus amigos, y empieza de una forma no antes vista en la saga: primero con los protagonistas como infantes y después como adultos. Este detalle nos hizo ver a los personajes de otra forma, viendo cómo habían madurado, cómo habían pasado de ser unos críos a ser mayores.

Ese contraste me pareció perfecto para un juego pensado para una consola como lo fue la Wii, ya que creo que Bandai Namco supo transmitir esa esencia en su JRPG. Además, cuando sacaron el juego del país nipón (eso sí, en otra consola distinta), añadieron nuevo contenido, escenas, artes, y sobretodo una expansión de aproximadamente 10 horas.

La cosa es: ¿cómo y por qué fue este juego tan criticado? Muy simple: amistad, infantil y “debo proteger a mis amigos” cada cinco minutos. Y aunque es verdad que este último apartado puede convertirse (y se convirtió) en meme, no obstante, ¿es justo juzgar al título por lo que fue? Vayamos por partes.

Lo primero de todo es quitarnos lo obvio: Tales of Graces es un juego con un apartado artístico muy bonito y una banda sonora genial y muy buena. Realmente no he visto problemas en mis dos experiencias con el juego, ni bajones de fps ni nada raro.

Mi única queja es que no lo podemos jugar con el doblaje original japonés, y aunque no es un impedimento para disfrutarlo y ni por asomo es malo el doblaje, en lo personal estos títulos me gusta jugarlo con su doblaje original. Es ahora cuando pasamos a la historia, y no os preocupéis, intentaré no hacer muchos spoilers.

De hecho es más, no pienso ni hablar de la historia, sino de la que se lió con esta. Así a modo de resumen, Asbel es una chaval que vuelve a su casa después de conocer la noticia del fallecimiento de su padre, un importante burgués. Al volver, se da cuenta de que todos sus amigos tienen ya su vida y algo por lo que luchar, cosa que Asbel no cree tener.

En defensa de Tales of Graces

Y no solo eso, sino que además descubre que una de sus amigas no está muerta, y que además no ha crecido nada. ¿Cómo es eso posible? Más adelante en la historia lo sabremos, y sobretodo tendremos que ver cómo Richard, otro amigo que resulta es rey, les “traiciona” e intenta crear un nuevo mundo.

La historia, como tal, está bien hecha. No es perfecta ni tampoco va a marcar un antes y un después en tu vida, pero para nada tiene malas tramas. De hecho, la principal queja que recibe es el abuso de situaciones del estilo “mis amigos son mi poder”, y aunque entiendo que no gusten, no creo que sea justo castigar al juego solo por eso.

Porque entonces otros juegos como Kingdom Hearts, en especial la tercera entrega, también deberían ser castigados por lo mismo, pero sin embargo no ocurre. Con Tales of sí pero con otras sagas no… No sé si el fandom es muy crítico (en el buen sentido lo digo) o si es solo prioridades.

Y luego tenemos el sistema de combate, que desde luego me parece excelente a más no poder. Combinando ataques normales y fuertes como de costumbre, se añade una barra de ataques especiales, así como mejoras en el combate, dejando como resultado unas mecánicas muy satisfactorias.

La única pega que le pondría es la misma que la que le pongo a Vesperia: las habilidades. Conseguirlas en un verdadero quebradero de cabeza, y realmente no puedo defenderlo. Y otro detalle es la dificultad del juego, es decir, incluso en fácil el juego tenía sus picos que lo hacía verdaderamente complicado.

Realmente hay que probarlo para entenderlo, porque explicarlo con palabras se nos puede hacer bastante complicado de explicar. Es ahora cuando, aunque os parezca mentira, me gustaría hablaros de lo que, para mi, es el motivo para jugar Tales of Graces.

Los personajes en un JRPG son cruciales, y si son buenos, el título puede repuntar hasta niveles en que te gusten más estos que el propio juego. Y, en parte, eso es lo que me pasa con Pascal. Cuando conocí el juego, mi amigo Txustra me comentó que Pascal me enamoraría hasta límites inesperables, y…

Menuda razón tenía. Pascal es el amor y el cariño personificados, es la inocencia extrema, en cualquier momento y en cualquier lugar. Alguien en quién sabes que puedes confiar, un personaje que siempre estará ahí para hacerte reír, para quitarte el mal rollo.

Tenerla en el equipo y ver sus diálogos me relajaron un montón y me hicieron reír hasta caerme de la silla. Sin duda alguna, Pascal es el motivo para jugar Tales of Graces y, después, disfrutar del título.

Y realmente no tengo más que añadir. Tales of Graces me parece una obra bastante buena, que ha sido injustamente criticada por algunos jugadores. Entiendo que no a todo el mundo le guste y existan las críticas, no me parece mal. Lo que me parece mal es despotricar a este juego por lo que es y no por lo que a ti te habría gustado que fuese.

De hecho es más, ya os digo que no es que sea uno de mis favoritos, está ahí ahí en las puertas, pero realmente no lo pondría muy arriba. No obstante, hoy he querido ser lo más justo con el juego, y aunque es verdad que tal vez hoy me haya centrado más en lo bueno que en lo malo, no temáis, sé perfectamente de qué pie cojea este título.

Muchas gracias por vuestra atención.

Tales of Zestiria NO es el peor Tales of (ni un mal juego)


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