//[Análisis] Tales of Xillia, el principio de la nueva era

[Análisis] Tales of Xillia, el principio de la nueva era

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[Análisis] Tales of Xillia, el principio de la nueva era

Ya hace nueve años desde que Tales of Xillia se estrenó en nuestras PlayStation 3. La decimotercera entrega de los cuentos de Bandai Namco fue de lo más importante, ya que fue la que inició un nuevo camino, no solo en la jugabilidad, sino que también fue el momento en que la compañía quiso empoderar su JRPG y tratarlo con mimo, dando como resultado la localización de los siguientes juegos de Tales of y mucha más interacción con Occidente, algo que nueve años después sigue vigente.

Para celebrar este noveno aniversario, hoy os traemos nuestro análisis de la obra, la cual hemos terminado una vez en cada campaña, y actualmente nos encontramos en una segunda vuelta con la de Jude. Por el momento Tales of Xillia solo se puede jugar en la tercera sobremesa de Sony, aunque no os será muy difícil encontrar tanto en formato físico como en digital. Como dato curioso, al ser el juego número 13 de la saga principal, se le dio el nombre de Xillia ya trece en números romanos en XIII.

Nada más empezar el juego, que cuenta con un opening interpretado por Ayumi Hamasaki titulado Progress y ha sido animado por el estudio ufotable, conoceremos a sendos protagonistas: Milla Maxwell y Jude Mathis. En ese momento, tendremos que elegir qué campaña queremos jugar, aunque realmente esto solo afecta a qué situaciones vemos en pantalla, nada más (es decir, puedes jugar controlando a Milla en la campaña de Jude y viceversa).

[Análisis] Tales of Xillia, el principio de la nueva era

Tales of Xillia nos sitúa en el mundo de Rieze Maxia, donde los humanos viven pacíficamente sus vidas en un entorno rural que no llega a ser ni muy moderno ni muy medieval, sino que es una sana mezcla entre ambos. Mientras que Jude es un estudiante de medicina con buenas notas, Milla es, según ella, la Señora de los Espíritus. La trama comienza con un horrible experimento en el laboratorio subterráneo de Fenmont, la ciudad del principio, en el que Jude se ve envuelto en la misión de Milla de destruir la Lanza de Kresnik, un artefacto pensado para hacer fechorías.

Son tratados como criminales y deben escapar, y ahí conocerán a Alvin, un mercenario bastante simpático que les ayudará a escapar a cambio de dinero. Con el tiempo irán conociendo a nuevos personajes, como Elize, una niña misteriosa con un simpático peluche que habla llamado Teepo. También tenemos a Rowen, el mayordomo de la casa Sharil, que realmente fue un importante estratega de guerra, y por último aunque no por ello menos importante a Leia, amiga de la infancia de Jude y también apasionada por la enfermería.

Dependiendo de la campaña que escojamos, en ciertos momentos solo podremos controlar a ciertos personajes, y ello también implica que, si quieres ver todas las escenas del juego y verlo todo con tus propios ojos, deberás pasarte el juego dos veces. Esto puede ser un inconveniente, aunque si usas el rango y te apetece dar una segunda vuelta en un futuro, es una buena excusa para volver a jugarlo.

[Análisis] Tales of Xillia, el principio de la nueva era

Con el tiempo, la historia va a mejor, resolviendo algunas dudas, ofreciendo cambios de guion muy interesantes e inesperados, unos personajes secundarios interesantes, y sobretodo historias sin pelos en la lengua que harán que te sorprendas y empatices con los personajes. Como buen JRPG tiene una gran cantidad de misiones secundarias por hacer, y las recompensas variarán desde accesorios para decorar a los personajes hasta dinero y otros objetos valiosos para ampliar las tiendas.

Ya que aquí tenemos un sistema de ampliaciones para todas las tiendas, en las que no solo por comprar podremos conseguir más objetos y descuentos, sino que también podremos donar varios objetos de todo tipo para ir más rápidos. De esta forma la exploración se hace necesaria e incita a verlo todo. De hecho, aquí ya no tenemos los overworlds a los que nos tiene acostumbrados Tales of, sino que Xillia interconecta la mayoría de zonas mediante campos llenos de enemigos, objetos, cofres, bolsas, zonas elevadas, cuevas pequeñas, secretos…

Sin duda un acierto por parte de Bandai Namco ya que crea una experiencia de juego nueva para los fans, distinta a la anterior. Si tuviéramos que poner una pega es que estas zonas a veces se hacen muy monótomas y repetitivas, aunque por suerte esto sirvió de base para mejorarlo en los posteriores Tales of Zestiria y Tales of Berseria.

Otro acierto fue el sistema de habilidades, el cual era más intuitivo y fácil de usar, sin mucha complicación. Se trata de una especie de árbol de habilidades en forma de telaraña con esferas. Dichas esferas se activan con puntos especiales que conseguimos al subir de nivel. Voluntariamente, podremos activar las esferas que queramos, que mejorarán las estadísticas del personaje (salud, defensa, ataque…) y, al unirlas todas, podremos obtener un arte o habilidad que se encuentre dentro de la unión de los nodos.

En todo momento sabremos qué es lo que estamos haciendo, y si no queremos ir uno por uno, podemos pulsar un botón para que se nos rellene automáticamente (aunque claro, no tendremos control sobre ello). Para activar las habilidades tendremos que gastar otro tipo de puntos, aunque en principio no tendremos muchos problemas para activar las que queremos. Y, sobre las artes, si has jugado a un Tales of ya te puedes imaginar cómo son sus combinaciones.

Podremos tener hasta cuatro combinaciones para el botón O y otras cuatro para el stick derecho. Como novedad, en este título podremos «unirnos» a otros personajes para recibir una serie de beneficios a la hora de luchar así como desatar poderosas artes cada vez que llenemos un fragmento de la barra de energía. Este sistema de combate se conocería como Double-Raid Linear Motion Battle System.

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Sin duda, los combates son todo un espectáculo audiovisual. Se sientes muy pulidos y cuidados, y cada personaje tiene su propia habilidad especial. Por ejemplo, con Alvin podremos cargar al usar un arte si mantenemos pulsado el botón O. Entonces, cuando realicemos otra, esta se alterará y será más poderosa.

Especialmente, cuando rellenas por completa la barra de energía que podéis ver a la izquierda, se pueden usar varias artes especiales consecutivamente, ofreciendo un verdadero espectáculo para los ojos (y una buena cantidad de daño al enemigo, claro). La cosa ya se pone todavía mejor cuando, más adelante, desbloqueas las artes místicas, clásicas en Tales of, que aquí siguen siendo igual de poderosas y espléndidas.

Lo único malo es que no cuenta con subtítulos en ningún momento, por lo que deberemos afinar bien nuestro oído (y nuestro inglés, ya que el juego solo puede jugarse con el doblaje inglés) para entender qué es lo que dicen los personajes. Esta es realmente la única pega que podemos ver en este sistema de combate.

Ya habéis podido ver que el videojuego es precioso artísticamente, y hay que destacar tanto lo nítido que se ve en PlayStation 3 como los constantes 60fps. En esta entrega los diseños de personajes son más altos, intentando ser más realistas, menos cell shading. También los escenarios intentan ser más realistas, con un gran cuidado en las texturas, intentado dejar de lado el carismático estilo anime en aras de uno nuevo (o diferente según lo veas).

Los pequeños detalles, la interfaz, la fuente de las letras, las armas, accesorios, paleta de colores… Se siente un verdadero mimo hacia el juego y, por si fuera poco, Bandai Namco contrataría al estudio de animación ufotable, y con todos nuestros a Production I.G., este cambio se hace de agradecer.

Ufotable siempre se ha caracterizado por su estilo realista en el anime, por su cuidado con la iluminación y con hacer un trabajo que, honestamente, es muy difícil de explicar con palabras, es por ello que lo mejor será que lo veáis con vuestros propios ojos:

Como no, a la cabeza de la composición de la banda sonora se encuentra Motoi Sakuraba, el cual no decepcionará a nadie y nos ofrecerá una serie de piezas musicales que se nos quedarán en la memoria. Importante es destacar que no es posible jugar a Tales of Xillia con doblaje en japonés, algo que no se comprende ya que podría haberse incluido perfectamente.

No obstante, el doblaje es bastante fiel al original y se siente un cuidado por ofrecer un trabajo de calidad, por lo que si eres de los/as que prefieren el doblaje original no debes temer, no te vas a encontrar con un mal trabajo.

Finalmente, cada campaña nos puede llegar a durar unas 30-35 horas dependiendo de cómo juguemos, y hacer todas las secundarias, desbloquear todos los secretos, etc. puede darnos juego para mucho mucho tiempo.

En resumen, Tales of Xillia es un buen videojuego, un buen JRPG y una forma genial para iniciarse en la saga. Tal fue su éxito que cuenta con una secuela directa, un año después del final de la primera parte que añade tres nuevos personajes y mecánicas muy interesantes que lo hacen diferenciarse.

Aunque eso lo dejaremos para otra ocasión. Sin duda, recomendamos mucho este título, desconocemos si Bandai Namco tiene planes para relanzarlo en otras plataformas distintas, aún así por apenas 20€ puedes conseguir este juego en la PS Store de PlayStation 3, y ya os aseguramos que los merece, y mucho.


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