//Nuestro equipo opina: Juegos que han agotado nuestra paciencia

Nuestro equipo opina: Juegos que han agotado nuestra paciencia

Compartir

 

Nuestro equipo opina

¡Muy buenas a todos! Para empezar la semana, os traemos la sección ‘Nuestro equipo opina’, donde contamos con las opiniones de miembros de VidaoPantalla acerca de juegos que nos han traído muchos quebraderos de cabeza. ¡Vamos!

SHERGIOCK

Desde luego una primera mala impresión puede ser una horrible situación. ¿Cuántas veces nos ha pasado que probamos un videojuego y no nos acaba gustando? Realmente no pasa nada. Es decir, mientras no vayas juzgándolo ni criticándolo no debería pasar nada malo. Lo malo es no jugar a un juego y, como el perro del hortelano, ni jugar ni dejar jugar.

Pero fuera de críticas, en esta ocasión he tenido dos juegos en mente. El primero es Final Fantasy 9, que actualmente voy por el segundo disco. Mi primera impresión era «buf, me voy a perder, los combates aleatorios me superan, esto va a ser insufrible». Pero, si dejas eso de lado, al final el juego lo acabas jugando y tal vez, y solo tal vez, te acabes enamorando de el.

Es lo mismo que me pasó con Tales of Zestiria. Al principio no me gustaba nada, me aburría lo que no está escrito. Y, ahora mismo, es uno de mis Tales of favoritos e incluso lo he defendido exponiendo sus pros y sus contras en el blog Tales of Shergiock. Por ello, siempre aconsejo llevar una mente lo más abierta posible.

Pero, ¿qué pasa si no es suficiente? ¿Y si no me sigue gustando el juego por mucho que lo intente? En ese caso, lo primero la enhorabuena por intentarlo, y lo segundo, como bien he dicho al principio, juega y deja jugar.

ANNA

The Witness es como un examen para el que no has estudiado. Estás ahí, sola, sin entender ni papa y preguntándote si no valdría más la pena dejarlo e ir a ver un vídeo de tu youtuber de confianza. Pero lo intentas porque ya que estás ahí, no pierdes nada, y si de paso demuestras que no eres del todo tonta, pues eso que te llevas.

Para alguien con poca paciencia y una obsesión por terminar todo lo que empieza como yo, este juego puede se runa auténtica tortura. Me encantan los puzzles casi tanto como a Layton (de hecho, disfruté mucho de algunas zonas), pero hay problemas tan rebuscados y tanto prueba y error, que siempre dejaba de jugar harta de frustración. Al final, tras algunos meses de desesperación y muuuchos descansos, logré terminar The Witness. Qué recuerdo más agridulce.

LETY

Bayonetta/Cuphead. Nunca resulta fácil probar un género al que no estamos acostumbrados a jugar. En mi caso, no tenía demasiada práctica en juegos hack&slash, basados normalmente en rapidez mental y pericia para lograr encadenar combos. Cuando Bayonetta cayó en mis manos, decidí darle una oportunidad. Lo probé en dificultad normal, pensando que sería un paseo. Craso error. Tengo que decir que en esa época no estaba demasiado acostumbrada a lidiar con la frustración y, tal vez por eso, perdí los nervios en más de una ocasión. No se puede decir que Bayonetta sea excepcionalmente difícil, pero si es cierto que, en algunos tramos, la dificultad se disparaba un poco. Todavía recuerdo algunas fases especiales, las interminables peleas con Jeane y el dolor de mis dedos cuando golpeaba el mando como si del propio personaje se tratase. Después de conseguir acabarlo, se ha convertido en una de mis sagas favoritas.

Gracias a Bayonetta, conseguí calmarme y enfrentarme a los juegos basados en la habilidad de otra manera. Fue algo que me vino realmente bien, de otra forma dudo que hubiese conseguido acabar Cuphead. Un juego en el que he muerto cientos de veces y que, más de una vez, llegué a dejarlo por imposible. La clave está en disfrutar con cada fallo, ya que si aprendemos poco a poco a no cometerlos, estaremos cada vez más cerca de conseguirlo. En Cuphead hay tal cantidad de elementos en pantalla que corremos el riesgo de volvernos locos. En un primer momento caí en los mismos errores que la mayoría de la gente, pensando que si seguía insistiendo, acabaría consiguiéndolo. En ese instante fue cuando me di cuenta: es mejor calmarse, dejarlo para otro día  y volver a intentarlo. No falla, siempre acabé pensando… pues la verdad, no era tan difícil.

RALENCOMAN

Forbidden Siren. No tengo ninguna duda al elegirlo. Su título completo en castellano es ‘Forbidden Siren: Viviendo la pesadilla’, y pensaba que era por la ambientación. Pero no, resulta que la coletilla viene de lo que sientes jugándolo. Y no es que sea un mal juego, ni que tenga mala ambientación. De hecho, su historia y jugabilidad (pese a la torpeza a veces en los movimientos) son geniales, y sin duda merece la pena jugarlo.

Entonces, ¿Por qué este odio? Dos factores: dificultad y repetición. Cada nivel consta de dos objetivos, y después de pasarnos el nivel cumpliendo el primer objetivo, hay que volverlo a repetir más adelante para realizar el segundo. Tener que realizar dos veces el mismo nivel puede resultar algo tedioso, pero para desbloquear nuevos niveles tenemos que realizar una acción concreta que depende de cada pantalla, tal vez sea acabar con todos los enemigos del nivel o buscar el mechero que perdió Jesucristo. Por lo que, si no cumplimos éstas tareas, más adelante no nos dejaran avanzar, y tendremos que volver una (spoiler: quizá más) a niveles anteriores a realizar dicha tarea.

Y aquí entra la dificultad. El juego es muy poco intuitivo en lo que a interactuar con el escenario se refiere, y encontrar objetos o tareas para avanzar solo es posible siguiendo el patrón ensayo-error. Y debido a la dificultad de algunos niveles, imagínate conseguir realizar una tarea, que te maten y tener que realizar todo desde el principio. En este sentido, Forbidden Siren es cruel a rabiar. No me importa que reconocer que antes de la mitad del juego ha sido avanzar gracias a las guías de internet, y todo por la terquedad de no dejarlo a medias. Porque es un juego que merece muchísimo la pena y que hasta se le puede coger cariño, si no te desesperas en el intento de acabarlo.

Éstos han sido algunos de los juegos que casi han sido como un dolor de muelas, pero al final les tenemos algo de cariño. ¿Os suena ésta sensación? Es probable que vosotros también os hayáis sentido así con algún juego, ¿Cuáles son vuestra kryptonita? ¡Contadnos!


Compartir