¿Qué hace tan especial a la saga Kingdom Hearts?

Compartir

En 1986 nace la compañía Square Co., lo que más adelante se conocería como Squaresoft, o como se apellida actualmente, Square Enix. Lejos de toda esta nomenclatura que de poco nos importa para el presente artículo, la compañía japonesa es ya un referente para la industria del videojuego, sobre todo, gracias a la manera tan particular que tiene de tintar sus productos con ese carácter nipón, haciendo gala de una cultura tan bella como distinta, si es que mantenemos como referente a la producción americana, oligarcas del entretenimiento.

Y es importante este punto, porque debemos también hablar de Disney para responder a la pregunta que el titular plantea. La compañía audiovisual más famosa del globo remonta su origen a 1923, en un pequeño garaje de California. No será hasta 1928 que por primera vez saludará a la audiencia el ratón marca indiscutible de la casa. Mickey Mouse desbanca a Oswald y se convierte en la seña de identidad de Disney, protagonizando cientos de cortometrajes y alcanzando con gran celeridad fama internacional.

        La unión Disney-Square

En el 2002, se produce una completa sinergia de culturas, que bien pudiera haber desembocado en un accidente y en el consecuente olvido del producto. Square y Disney combinan su genialidad y desarrollan un ecosistema artístico homogéneo, y a su vez pluriforme (nos vamos acercando a la respuesta). La unión tiene nombre: Sora. El carismático protagonista de Kingdom Hearts aglutina el poderío artístico de ambas compañías; de ambas culturas. Por un lado, la sonrisa permanente de Sora desvela el tópico disneyniano; un chico feliz que en vez de una espada porta una llave gigante. Sin embargo, de personalidad nostálgica, el protagonista rememora y enfrenta sucesos trágicos. De sus padres nada se sabe, y la soledad es palpable durante su aislamiento en las Islas del Destino, sobre todo cuando pierde a sus amigos.

        Cuanto más fuerte la luz, más grande la sombra

En todo momento, Kingdom Hearts proyecta una dualidad recurrente. Luz y Oscuridad conforman una disputa simple y clásica, pero efectiva, y la saga lo hace de maravilla. La Luz trae consigo heroicidad y vínculos. La Oscuridad conlleva crueldad y pérdida. Ambos coexisten, en ocasiones, a medias tintas, de forma orgánica, y es en ese momento cuando Kingdom Hearts te atrapa.

Riku es un defensor a ultranza de la amistad, pero también es un sufridor. El drama se cierne especialmente en él, atraído por la oscuridad y vagando entre las exigencias de un guion pérfido e indómito que reúne a Sora con Goofy y Donald con la misma severidad que relega a Aqua al Reino de la Oscuridad, donde vagará por diez años, con la única compañía de una orilla taciturna de opaco horizonte. El Negro, el Blanco. Pero también el Gris.

        Con cierta similitud hispana

El más valeroso caballero conocido y famoso castellano, Don Quijote de la Mancha, sufre los escarnios de su adicción. Los libros de caballería lo convierten en un hidalgo de valores férreos, pero inválidos. De alta alcurnia, al menos en cuanto a su lenguaje se refiere, Quijote representa unos modales altos y complejos, no así su escudero, Sancho Panza, cuya simpleza lo categoriza como persona de baja estofa y cerebro ausente. Cuando la obra de Cervantes alcanza su tramo final, el lector puede detectar una singularidad reseñable. Quijote es más Sancho que antes, y Sancho más Don Quijote; Quijote se sanchiza, Sancho se quijota. Esta es una de las mil genialidades con las que el escritor de Alcalá de Henares engalana su obra, y una de las resoluciones creativas que Kingdom Hearts ha adoptado. Los personajes Disney obtienen una personalidad redonda y, en consecuencia, complicada. Son frecuentes las reflexiones y dudas, que reproducen decisiones cargadas de madurez, con un desenlace no muy predecible. No obstante, Square Enix permite el paso de la esperanza, de una momentánea infantilización que la narrativa revoca de manera excepcional, siendo así que los personajes, que la historia, evoluciona y madura con el jugador de la mano.

        Binomio

La relación del usuario con Kingdom Hearts es, a mi entender, similar a la que mantenemos con una pareja. Desde luego, hay momentos en los que ambas partes carecen de entendimiento mutuo. Sin embargo, cuando los códigos se descodifican, surge la magia, y se entrelazan dos monomios contrapuestos e inseparables.


Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *