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El 17 de noviembre de 1997 aparecía por primera vez en Europa la saga Final Fantasy, siendo el número VII el elegido para tan complicada empresa. No hace falta decir el éxito rotundo que Cloud y sus amigos consiguieron, rubricándose en octubre de 1999 cuando el Final Fantasy VIII salió a la venta en Europa: las colas en las tiendas eran interminables; Squaresoft lo había conseguido, eran los reyes de los videojuegos.

De un tiempo a esta parte, ya nada es lo mismo. Después de grandes juegos como Xenogears, la novena parte de Final Fantasy, Parasite Eve, la tercera entrega de Front Mission o Vagrant Story, el salto generacional llegó a las consolas y tocaba recomponer esquemas. SquareSoft se intentó desmarcar con una joya como sigue sigue siendo Final Fantasy X, que no hizo sino volver a rubricar el éxito cosechado en la gris de Sony. Más ya hubo voces críticas por cierto triunfo del continente sobre el contenido, algo que se volvió a ver en la segunda parte del título anteriormente mencionado e incluso en la recientemente creada Kingdom Hearts, que si bien consiguió grandes críticas y buen público, no ofrecía una historia todo lo profunda de lo que Squaresoft era capaz.

Y SquareSoft cayó. Por todos es sabido que Final Fantasy: La fuerza interior, fue un fiasco en taquilla. Técnicamente era muy buena, de lo más puntero en su tiempo, pero no era lo que la gente esperaba, y con razón, ya que la calidad argumental de la película estaba muy cercana a lo que sería en el futuro Final Fantasy XIII. Con la caída de Squaresoft todos pensamos que sus sagas se iban a disgregar y segregar por todas las compañías que, evidentemente, estaría interesadas en hacerse con las franquicias. Pero nada más lejos de la realidad y es que Enix, su gran rival, la creadora de la otra gran saga de JRPGs como lo es Dragon Quest, se fusionaba con la vieja Squaresoft para producir una de las compañías más decepcionantes para el viejo jugador: Square Enix.

Y la decepción no pudo ser mayor cuando su primer título en Europa fue Final Fantasy X-2, un juego que, como poco, era tremendamente decepcionante y, una vez mas, un triunfo del continente sobre el contenido. Y es aquí cuando entra el presente, y cuando entra la mayor decadencia en calidad de la compañía, con productos plagados de fan service como Final Fantasy VII: Advent Children, recopilaciones en nuevas consolas de títulos que ya habían sido reeditados con anterioridad y otros títulos de dudosa calidad como Parasite Eve III o, sencillamente, inferiores a la gloria pasada.

Y es por ello que quiero mandar un mensaje a los señores de Square Enix. Sé que no me estarán leyendo, sé que mis palabras van a caer en saco roto, pero como viejo jugador y fan de sus franquicias, me siento en la necesidad de poner los pies sobre la tierra.

Por favor, dejen de contratar a artistas para hacer videojuegos. Dejen de, vuelvo y repito, hacer triunfar el continente sobre el contenido. Acaben de una vez con sus políticas de reediciones que no son necesarias y de primar la calidad gráfica sobre la calidad jugable y argumental, más aún cuando su compañía se especializa en juegos de rol, un género en el que precisamente no es la calidad técnica la que debe primar sobre las demás. Vuelvan a sus raíces y piensen que les hizo grandes y por qué estaban donde estaban, y están donde están. Por favor, dejen de comportarse como Square Enix para volver a hacerlo como Square y Enix. 


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Por Carloscdto

Estudiante de DAW y futbolista. De vez en cuando salgo a la calle cuando mis consolas me lo permiten.

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