
Escribir, incluso cuando se trata de un artículo de opinión o de una pieza periodística que no se considere puramente artística, requiere estar inspirado. Y la inspiración es caprichosa, a veces fluye y otras veces te deja mirando un teclado inerte. Últimamente sentía ese bloqueo, un peso constante en las teclas, pero ha bastado un buen puñado de tortas virtuales para disiparlo. Me alegra muchísimo volver a escribir para VoP y hacerlo con Absolum, un título que llevaba tiempo postergando, pero al que le tenía unas ganas inmensas. Y, francamente, qué mejor excusa y motivación para analizarlo ahora que el reciente lanzamiento de su parche 1.1, que pule aún más la experiencia.
Voy a autoespoilear mi propia opinión desde la primera línea: me ha gustado mucho. Principalmente, porque es de esos juegos que te descubren o te redescubren (en mi caso lo primero) un género entero. Nunca he sido especialmente fan de los beat ‘em up, o de los «yo contra el barrio», como se les llama coloquialmente. Sin embargo, en Absolum, la calidad de la animación y el carisma de los personajes era tal que me generaba un interés genuino, además, lo mezcla con el roguelite, un género que ahora mismo, si bien es cierto que se está sobreexplotando, cuando se hace bien sigue siendo increíblemente satisfactorio.

No es la primera vez que me acerco a un juego atraído únicamente por su diseño artístico. En su momento lo hice con Ori o Hollow Knight por el mismo motivo, sin haber profundizado nunca antes en los metroidvania, y acabaron convirtiéndose en dos de mis sagas favoritas.
Detrás de Absolum encontramos a Guard Crush Games, un estudio que siente una pasión inquebrantable por los clásicos del beat ‘em up. Tras perfeccionar su fórmula en títulos como Streets of Rage 4, en esta ocasión han unido fuerzas con el estudio Supamonks, culpables de esa bestial dirección de arte y animación, todo ello bajo el sello editor de Dotemu. En conjunto, han cogido todo el aprendizaje que Hades ha aportado a la industria para mezclarlo con maestría con su disciplina predilecta.
La historia nos presenta el mundo de Talamh, el cual ha sido dominado por el Rey Sol, Azra, quien tiene la firme intención de controlar y prohibir toda la magia. Durante nuestras runs recorreremos diferentes territorios a los que pertenecen nuestros cuatro protagonistas. Cada uno de ellos cuenta con su propia personalidad, motivaciones y, sobre todo, un set de movimientos y un feeling a los mandos completamente diferente.

Una esponja de tortas en un combate exquisito
Jugablemente es una delicia. Y aunque puedas tener afinidad por un personaje por encima de los demás, vas a querer exprimirlos a todos. Desbloquear sus habilidades y aprender a combinarlas mientras agarras a un enemigo, lo lanzas contra otro y rematas con un golpe a la carrera es un deleite absoluto. Quizás no pueda sentar cátedra sobre lo profunda que es su vertiente beat ‘em up al no tener tanto bagaje histórico en el género, pero sí puedo aseguraros que mis sensaciones a los mandos han sido divertidísimas, y al final, eso es lo importante.
Eso sí, creo que el verdadero punto fuerte del juego es el mix de sus dos géneros, porque considero que si los analizamos por separado, ninguno profundiza en exceso. En su vertiente beat ‘em up, por ejemplo, tenemos a 4 personajes muy bien pulidos, pero en algún momento puedes echar en falta un roster más abundante. La parte roguelite nos ofrece mejoras permanentes gracias a los recursos que encontramos en las partidas, pero aquí tampoco encontraremos mucho más aparte de esto.

Lo que más he disfrutado de su faceta roguelite es la integración con la historia. Las misiones que van apareciendo en diferentes partes del mapa son verdaderamente interesantes si queremos enterarnos de lo que sucede en este universo. Lo mismo ocurre con nuestros propios compañeros en la base, que al volver de un intento fallido quizás quieran hablar, contarnos detalles de sus vidas y desencadenar una misión. Otro gran acierto de esta fusión son las mejoras o modificadores temporales que encontramos durante la partida, desde simples combos de ataque hasta golpes que dan recursos como armas arrojadizas. Descubrir qué combinaciones te convierten en una verdadera máquina de matar es un puro vicio.
El juego, además, no es nada castigador con quienes no estamos habituados a los juegos de pelea. Absolum cuenta tanto con parry como con esquiva. Yo soy un jugador bastante ofensivo, me olvido constantemente de parar golpes y acabo convertido prácticamente en una esponja de tortas. Pero, en este caso, el juego te brinda tantas opciones de movilidad y habilidades que no sentí la dependencia estricta de dominar el parry.
Absolum presenta un bucle del que no quieres escapar
Absolum me ha durado unas doce horas y he de decir que, durante las diez primeras, todas y cada una de las partidas me ofrecieron cosas nuevas: desbloqueos, rutas alternativas, eventos aleatorios en el mapa… Esto aporta una frescura constante y ganas de seguir. Esto, al mismo tiempo, me generaba un dilema interno y es que agradezco infinitamente los juegos de duración comedida y gran calidad frente a los títulos largos con mucho relleno, pero el bucle jugable aquí es tan adictivo que me quedé con ganas de más. Hubiese agradecido unas pocas horas más. Otro punto es que el chorro de dopamina al desbloquear elementos te pide siempre hacer «una run más», pero estas son bastante largas, una sola partida puede rozar la hora, y por mucho que mejores, el tiempo no baja drásticamente.
Más allá de eso, apenas le encuentro fallos como tal. Quizás, en los momentos con más personajes en pantalla, se forma un batiburrillo visual difícil de seguir debido al tamaño que tienen los personajes.

Para mí, el gran triunfo de Absolum ha sido servirme en bandeja de plata un género al que apenas me había acercado. Todo ello envuelto en su punto más fuerte: un nivel de animación 2D tan exquisito y un universo tan rico que ya suenan campanas de una futura serie animada. Por cierto, si os animáis a uniros a la rebelión contra Azra, tenéis el juego disponible en PC, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch. Añadir que aunque lo he jugado en solitario y es completamente disfrutable también incluye un modo cooperativo.
Este análisis ha sido realizado gracias a un código proporcionado por Cosmover.
