
La industria española está en racha. Tras disfrutar de grandes joyas en los últimos años como Blasphemous o Neva, ahora le toca el turno al terror de Crisol: Theater of Idols, el esperado debut de Vermila Studios bajo el nuevo y ambicioso sello de Blumhouse Games. Desde que vi los primeros tráilers, me llamó poderosamente la atención esa mezcla de estética española con el horror más puro, y tras haberlo jugado en Xbox: Series, no puedo hacer otra cosa que recomendarlo a cualquier fan del género. Con estas pocas palabras creo que ya sabéis lo que opino, pero vamos a entrar un poco más en profundidad para ver qué nos ofrece esta pesadilla en la isla de Tormentosa.

La historia nos pone en la piel de Gabriel, un soldado del Dios Sol que llega a una «Hispania” ficticia y oscura para cumplir una misión divina, acabar con el culto al mar. No os voy a dar detalles específicos sobre la trama o los personajes porque es una experiencia que se disfruta más si se descubre por cuenta propia, pero el mundo que han creado es increíble. La ciudad de Tormentosa se siente viva, o mejor dicho, muerta de forma muy artística. Me ha recordado inevitablemente a la atmósfera de clásicos como Resident Evil 4 o Bioshock, pero con una identidad propia basada en el folclore español que le sienta de maravilla. Pasear por sus calles mientras escuchas los crujidos de los enemigos me ha dejado una sensación muy extraña y gratificante a la vez.
Lo que hace que Crisol sea realmente diferente a otros shooters de terror es su mecánica principal: tu salud es tu munición. Aquí no vamos recogiendo cajas de balas de colores por el escenario; Gabriel utiliza su propia sangre para alimentar sus armas. Esto cambia totalmente la forma de jugar y de entender los enfrentamientos. En lugar de disparar a lo loco, tienes que pensar muy bien cada bala, porque cada ráfaga te acerca un poco más a la muerte. Ha habido momentos en los que me he quedado a un hilo de vida solo por querer limpiar una sala demasiado rápido, y es ahí donde entra la tensión de verdad.

Para recuperar esa sangre, el juego nos ofrece varias opciones. Podemos utilizar jeringuillas (que funcionan como los botiquines de toda la vida) o, lo que resulta mucho más interesante y macabro, drenar la sangre de animales o cadáveres humanos que encontramos esparcidos por el mapa. Esta decisión de diseño hace que el combate sea un constante equilibrio de riesgo y recompensa. Al principio me costó un poco acostumbrarme al ritmo, ya que el movimiento de Gabriel es algo más pausado que en otros juegos de acción modernos, pero una vez que desbloqueas armas, como la escopeta o el rifle, la experiencia mejora muchísimo.
Además del combate a distancia, contamos con un sistema de parry con el cuchillo. Os confieso que al principio me costó pillarle el truco al timing, pero una vez que lo dominas se vuelve una herramienta fundamental para ahorrar sangre y sobrevivir a los encuentros más cercanos. Y hablando de sobrevivir, no podemos olvidarnos de Dolores, una enemiga implacable que nos perseguirá en ciertas secciones al más puro estilo Mr. X o Lady Dimitrescu.

El mapa de Tormentosa está muy bien diseñado y premia al jugador curioso. Como en los buenos survival horror, tenemos un mapa que nos indica mediante colores si hemos recogido todos los secretos de una sala, algo que agiliza mucho la exploración. He pasado mucho tiempo explorando cada rincón para encontrar monedas y objetos con los que mejorar mi equipo.
Hay un personaje que hace las veces de «vendedora», una bruja que nos permite mejorar las estadísticas de nuestro arsenal: daño, velocidad de recarga, capacidad de sangre… Es esencial ir bien preparado, porque os aseguro que algunos jefes finales me han tenido atascado un buen rato debido a su elevada dificultad. Los puzles también tienen un peso importante en el desarrollo; no son extremadamente difíciles de resolver, pero sí que te obligan a pararte y observar el entorno, algo que se agradece entre tanto tiroteo y tensión.

Artísticamente, Crisol es una auténtica maravilla. El nivel de detalle en los escenarios, especialmente en los interiores y las plazas empedradas, es fantástico. En Xbox Series el juego luce genial, con una iluminación que resalta ese contraste constante entre el sol dorado y la oscuridad profunda del mar. Las animaciones de los enemigos, que son inquietantes maniquíes y estatuas de madera, están muy cuidadas y logran transmitir esa sensación de «valle inquietante» que tanto busca el terror.
Pero si hay algo que destacar por encima de todo es el apartado sonoro. El juego cuenta con un fantástico doblaje al castellano, con voces muy reconocibles de la industria que le dan un empaque de producción Triple A. Muchos juegos con presupuestos mucho mayores podrían aprender de cómo se ha cuidado aquí la localización. La banda sonora también acompaña perfectamente, creando momentos muy épicos en los enfrentamientos contra los jefes. Os recomiendo encarecidamente jugarlo con auriculares para notar cómo el sonido posicional te envuelve y te avisa de por dónde vienen las amenazas.
Si disfrutasteis con clásicos como Resident Evil o BioShock, sin duda deberíais darle una oportunidad a Crisol: Theater of Idols ya que recuerda mucho a los juegos de la generación de PS3 y Xbox 360. Vermila Studio ha sabido coger una fórmula que todos conocemos y darle una vuelta de tuerca magistral con la mecánica de la sangre y una ambientación única que se siente muy nuestra. Tiene sus pequeños fallos, como un inicio algo lento hasta que consigues tu primera arma o algunos puzles que cortan un poco el ritmo de la acción, pero la sensación de superación al derrotar a un jefe o al salir vivo de una persecución de Dolores es increíble.
Es un juego hecho con mucha pasión y se nota en cada rincón de Tormentosa.
Este análisis ha sido realizado gracias a un código proporcionado por Best Vision PR.
