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Mi experiencia reviviendo Xenoblade Chronicles X en su remaster

Xenoblade Chronicles es una saga con la que tengo una historia algo curiosa. Allá por el 2010 mi hermanó estaba jugando a un JRPG muy distinto en la Wii. Casi parecía un milagro, un juego que nunca había visto. Por aquel entonces estaba muy viciado (mi hermano) a World of Warcraft, un MMORPG de mundo abierto.

La aventura de Shulk y compañía nos recordaba al mundo creado por Blizzard, así como un estilo de personajes estilo Final Fantasy. Y, por si fuese poco, la historia llegaba un punto en que se parecía bastante a Tales of Symphonia, y todo lo que me recuerde a mi JRPG favorito siempre será bienvenido.

Estas crónicas nos encantaron, y nos quedamos con ganas de más. Cual fue nuestra sorpresa al saber que el entonces X sería una entrega principal de la saga, pero con un giro bastante importante, y es que ahora sí Xenoblade Chronicles parecía un MMORPG, con ese mundo abierto que fue un milagro técnico para WiiU.

Mi experiencia reviviendo Xenoblade Chronicles X en su remaster

No dedicaré mucho tiempo a hablar del juego porque para eso tenéis nuestro análisis de la versión original de WiiU, por lo que quiero hablar más bien sobre cómo he sentido esta remasterización como una forma distinta de disfrutar de la aventura en el planeta Mira. Lo primero y lo más importante (para mi) han sido las mecánicas QoL.

Cuando ya te has bebido una cantidad ingente de horas al original de WiiU, se agradece mucho que los “peros” se arreglen en un relanzamiento. Ya se pudo ver en el remaster de la primera entrega, que las artes tenían un pequeño icono para indicarte cuando era el mejor momento para usarlas. Sí, lo hace más fácil, pero en mi caso lo agradezco.

Luego está el tema de la recarga rápida, un segundo medidor de maná que sirve para activar un arte en suspensión. Al principio se siente como una mecánica de repetir el mismo ataque una y otra vez, y aunque puede generar algo de frenetismo y estrategia, lo cierto es que quita mucha dificultad y satisfacción, pues se siente que hace premiar más la observación que la estrategia pura en combate.

Un aspecto que no me gustaba del original es que solo se podía jugar con el doblaje inglés. En parte puede tener sentido al ser los personajes de Estados Unidos, sin embargo, creo que es necesario dar siempre la opción de poder elegir el doblaje que prefieras, especialmente cuando dicha entrega tuvo varios parches gratuitos y voluntarios para mejorar el rendimiento del videojuego, no costaba nada poner el doblaje japonés como digital, si no cabía en el disco.

Por suerte, en el remaster sí es posible elegir el doblaje, pero solo una vez has empezado el juego. Es decir, la escena inicial la vas a ver en inglés sí o sí. Ahora, y esto es más personal, para el personaje femenino puedes elegir, entre varias, dos voces que me dieron una alegría enorme, así como ganas de llorar.

La primera es Rina Sato, que la conoceréis por ser la voz de Velvet Crowe, la protagonista de Tales of Berseria, uno de los videojuegos más importantes de mi vida. Y la otra es la gran Atsuko Tanaka, voz de Bayonetta que nos dejó hace unos pocos años. No dudé un segundo en usar su voz… Y siento que su memoria sigue viva. Es algo muy personal, pero este detalle me hizo ver la remasterización con mejores ojos.

Mi experiencia reviviendo Xenoblade Chronicles X en su remaster

En cuanto al estilo artístico, no termina de convencerme la nueva cara que le han dado a Elma. En el momento en el que la ves, si has jugado el original, claro, notas que hay algo que no está bien con ella. Se nota que hubo un problema con el diseñador original, Kunihiko Tanaka, aunque esta historia es para otro momento.

No es algo que vaya a quitarte las ganas de jugar, mucho menos si no has jugado el original, pero para los veteranos puede ser un poco chocante al principio. Pero vayamos ahora a lo que nos reúne, ¿merece la pena actualizar por 5€ a la versión de Nintendo Switch 2?

La verdad… Sí. Jugar Xenoblade Chronicles X a 60fps estables es todo un lujazo. No he podido probar el modo 4K al no tener un televisor compatible, por lo que en este aspecto no puedo opinar. Eso sí, los 60fps son estables en todo momento tanto en modo televisor como en modo portátil.

Para los veteranos, este remaster añade tres slots de guardado, un sistema interno de logros, la posibilidad de cambiar de personajes del grupo desde el menú sin necesidad de ir a buscarlos a Nueva Los Ángeles, la letra ya no es ultra diminuta (maldita sea, en el GamePad nos quedábamos ciegos), y vuestra memoria muscular se verá afectada en los baúles o sondas ya que ahora no hay que machacar la A sino mantenerla pulsada.

Lo que más os puede costar acostumbraros es la fluidez que tenía el GamePad para organizar las sondas y ver el mapa del mundo. En este caso, al no tener una segunda pantalla es menos rápido, pero es un precio a pagar. A nivel personal, volver a Mira ha sido un enorme placer.

Xenoblade Chronicles X es un come horas, un juego al que dedicarle una tarde entera a jugar sin parar haciendo misiones secundarias, explorar el gigantesco mundo abierto, y una vez conseguido el Skell, disfrutar de las vistas y el increíble mundo que Monolith Soft. diseñó.

Si bien hay aspectos que no me gustan nada, como que la expansión cierra las posibilidades de una secuela, nadie te obliga a jugarla, pues no está disponible desde el principio. Lo único que puedo decir es que ya dediqué horas de mi vida a la versión de WiiU, y a la de Nintendo Switch 2 casi que también va a ser así. Que juegazo, maldita sea.

Este análisis se ha realizado desde la versión de Nintendo Switch 2 con una clave que ha facilitado Nintendo España a VidaoPantalla.


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Por Sergio Ortuño Fernández

Graduado en Comunicación Audiovisual. Escribo en VidaoPantalla y opino en YouTube. Guionista, doblaje, locución y presentación de radio y TV. Shergiock@gmail.com

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