//[Análisis] Animal Crossing: New Horizons

[Análisis] Animal Crossing: New Horizons

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[Análisis] Animal Crossing: New Horizons

Animal Crossing: New Horizons es el videojuego es su máximo esplendor. Este arte, de entre otros muchos motivos, nació como una necesidad, o por lo menos, con el tiempo y su evolución, sus consumidores, ya nos llamemos amantes de los videojuegos, gamers o cómo prefiramos, estamos de acuerdo en algo: los videojuegos nos distraen y nos evaden de las maldades que hay en el mundo.

Seguramente en más de una ocasión has tenido un mal día: un examen que no te ha salido bien, una amistad que se ha roto, una discusión con tus padres (o con tus hijos), en el trabajo te han hecho la puñeta, o simplemente no te encuentras con ganas ni ánimos de nada. Y es entonces cuando has querido evadirte en los videojuegos.

Los videojuegos son un arte muy personal. Con los años, este se ha ido adentrando en jugabilidades más enfocadas en el multijugador, tanto cooperativo como competitivo, pero nunca ha abandonado su principal cometido, el vivir una experiencia para un solo jugador. No es lo mismo cómo juego yo a un videojuego que cómo lo juegas tú o cualquier otra persona. Cada uno/a vive los videojuegos por su propia forma, por su propio viaje personal.

Y es en este viaje espiritual donde, al encender la consola, nos olvidamos de un mundo real que no nos entiende o no lo entendemos. Un mundo real en el que no estamos a gusto, con el que tenemos un problema, con quienes tienen un problema con nosotros/as. Desde 1972 con la llegada de Pong y poco después de los recreativos, y sobretodo en 1985 con la Nintendo Entertainment System (NES) y Super Mario Bros., los videojuegos han sido una forma de escapar y relajación para sus consumidores, y es hoy cuando hablamos de un videojuego que ha sabido a la perfección traernos ese sentimiento una vez más.

[Análisis] Animal Crossing: New Horizons

Animal Crossing: New Horizons es la quinta entrega numérica del famoso simulador de vida de Nintendo. Tras su paso por GameCube como un remaster del título original de Nintendo 64, pasando por la portabilidad de Nintendo DS añadiendo nuevas mecánicas, llevando estas a la sobremesa en Wii, y reinventándose casi por completo en Nintendo 3DS, ya está disponible para Nintendo Switch la entrega que, hasta ahora, es el pináculo de una franquicia que no defrauda.

New Horizons nos pone en la piel de nuestro personaje, un insulano o insulana que participa en el Plan de Asentamiento en Islas Desiertas de Tom Nook por el que, junto con un par de vecinos iniciales, deberán vivir en una isla. Y ya está, eso es el juego. No hace falta decir nada más. Sí, que nada más llegar haremos un sencillo aunque muy efectivo tutorial para conocer los controles básicos del juego, y conforme vayamos avanzando, el juego nos irá enseñando y explicando las nuevas mecánicas.

En esencia, Animal Crossing es tu segunda vida. Nada más llegues a la isla y termines el tutorial puedes hacer lo que quieras, nadie te va a obligar a que hagas nada más. Eres libre de hacer lo que te plazca, y en New Horizons, ya no solo podrás hacer lo que desees con tu vida y tu casa, sino que también puedes decidir cómo quieres que sea el exterior, mecánica inédita en la franquicia.

No hablamos solo de lo que ya podíamos hacer en juegos anteriores: plantar flores, árboles, entre ellos frutales y, si son de frutas diferentes a la estándar de tu isla venderlas para conseguir más bayas, la divisa de Animal Crossing, pescar, cazar insectos, desenterrar fósiles, explotar globos con el tirachinas, crear puentes y rampas (esto por primera vez en la saga), así como ir a tiendas de objetos, ropa y accesorios y al museo, entre otras.

Aquí, la premisa principal de ‘haz lo que te apetezca’ está más respetada y es más real que nunca. Ya no solo podremos decorar nuestra casa y agrandarla mediante un sistema de hipotecas sin compromisos, sino que además podremos decorar y alterar el exterior de esta, es decir, toda la isla completa. Al principio el juego nos explica poco a poco cómo avanzar y cómo descubrir nuevas formas de jugar, con un único objetivo que es absolutamente opcional: traer al famoso Totakeke a dar un concierto.

Una vez acabes esta misión, realmente ya no hay nada más que hacer, al menos en lo que las exigencias del videojuego se refiere. New Horizons es un juego en el que tú, y solo tú, eres quien te exige. ¿Que no quieres calentarte la cabeza con diseñar una isla con una arquitectura compleja? Puedes hacerlo. ¿Que sí te quieres calentar la cabeza y sacar el máximo partido a tu creatividad? Puedes hacerlo. ¿Que simplemente quieres vivir tu segunda vida a tu antojo y que un día te preocupas de decorar y otro lo dedicas a descansar? Puedes hacerlo. Recuerda, aquí puedes hacer lo que quieras.

[Análisis] Animal Crossing: New Horizons

Nadie te obliga a nada. No estás obligado a nada. Solo tú decides cómo quieres que sea tu vida en Animal Crossing: New Horizons. Por supuesto no todo se queda en lo mencionado, sino que además podemos hacer mucho más: vestir a nuestro personaje con varias piezas de ropa, alterar la localización de los edificios, diseñar nuestros propios diseños de ropa y complemente, así como cuadros y similares, viajar a islas desiertas para conseguir recursos o a las de tus amigos/as, crear herramientas, muebles y demás, y también usar tu Nookófono, es decir, un smartphone.

Este dispositivo móvil nos ofrece una cámara de fotos, una enciclopedia con los peces e insectos que capturamos, nuestros conocimientos de bricolaje, el mapa, la lista de amigos, etc, y por primera vez en Animal Crossing un sistema de logros titulado ‘Millas Nook‘. Estas millas las obtendremos al realizar una serie de logros, como pescar mucho, cortar árboles, conseguir fósiles… Y tendremos también más adelante un sistema para conseguir millas al realizar pequeños desafíos, como hablar con mínimo tres vecinos, explotar un globo, cazar un insecto específico, vender objetos…

Estas millas las podremos usar para conseguir objetos especiales o cupones de millas Nook que nos servirá para ir a islas al azar en la que conseguir recursos. Las hay muy variadas, pero de las más interesantes están la de las tarántulas en las que podremos conseguir varias para venderlas y conseguir muchas bayas, y otra en la que nos esperan cinco piedras que, al golpearlas, obtendremos bayas. Es ahora cuando hablamos de la mecánica principal del videojuego: el crafteo.

En New Horizons las herramientas se rompen, y tienes que crearlas de nuevo para poder usarlas. Bien puedes comprarlas en la tienda por un módico precio y mejorarlas con hierro o madera, o simplemente usar los recursos que necesites que generalmente la naturaleza te dará para que puedas crearlos. Además, ya no solo eso, sino que también puedes crear objetos, muebles, paredes, alfombras…

No obstante, esta mecánica podría haber estado mejor implementada, y es que a día de hoy para conseguir nuevos proyectos de bricolaje tienes que encontrarlos en botellas que hay en la orilla, explotando globos, esperando a que un/a vecino/a te lo quiera dar, y algunos pocos en las tiendas. Y es sorprendente como sabiendo que hay miles de objetos por construir, en más de una ocasión nos ha pasado que hemos obtenido un proyecto repetido.

Al final se trata de una forma de darle más vida al juego y quitarle ese factor de ‘fácil’ al saber que no se rompen las herramientas, aunque se agradecería que cuando estas estuviesen a punto de hacerlo hubiese algún tipo de aviso, ya sea por medio de una barra de energía o por un mensaje estilo ‘creo que mi red está a punto de romperse’.

Como buen juego de Animal Crossing, no podía faltar el museo, y es en esta ocasión cuando creemos que Nintendo y su equipo han puesto toda la carne en el abrasador para ofrecer el museo más espectacular de la saga. No solo es bastante grande con tres secciones para cada zona, insectos, fósiles y peces, sino que está perfectamente detallado y cuidado hasta el más mínimo y diminuto detalle para ofrecer una experiencia lo más fiel a la vida real posible.

Completarlo es ya no solo un desafío, sino una experiencia única que puede satisfacernos o puede agotarnos, porque aquí viene lo importante: el título funciona mediante un sistema de reloj y calendario interno de la consola. Cuando en nuestra zona es invierno, en el videojuego también lo es, y cuando es de noche, también lo es en nuestra isla. Eso siempre que no manipulemos el tiempo de la consola (en este análisis no vamos a dar nuestra opinión sobre el tema).

Con ello, hablamos de un videojuego que nos puede durar años y años sin aburrirnos. El museo, decorar la isla y también alterarla, más adelante, la tierra de la misma y los ríos, los eventos especiales como los torneos de pesca o caza de insectos, festividades como Halloween o Navidad, visitar las islas de nuestros/as amigos/as gracias al servicio de Nintendo Switch Online… Como habéis podido ver, una segunda vida.

Animal Crossing: New Horizons es una vía de escape, de terapia, de olvidarnos del mal rollo, de sentarnos y disfrutar de una vida en un mundo hecho para nosotros por nosotros. Es el desahogo, el no querer caer en la desesperación y el miedo del mundo real, en intentar buscar una alternativa, una forma distinta de ver las cosas, y aplicarlas en nuestra vida real. Es lo que siempre han sido los videojuegos.

Con esta quinta entrega principal, Nintendo nos ha regalado el que probablemente sea el Animal Crossing más completo y desarrollado, un juego que no puede faltar en tu biblioteca, que en estos días viene perfecto para desestresarse y desconectar. Aquí tú eres quien decide tu vida, nadie te pone grilletes, nadie te va a juzgar, tus vecinos te mostrarán su cariño, hasta te prepararán una fiesta de cumpleaños, te darán consejos que, quieras o no, en algún momento de tu vida los recordarás y sonreirás.

Porque aunque a muchos les molesta, los videojuegos son terapéuticos, son una forma de decir ‘ya está bien, no me vais a despreciar más’. Una forma sana de protesta, una forma sana de ser quién realmente eres. Ese es el mensaje del arte del videojuego: libertad.


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