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[Opinión] Mi problema con Zelda: Breath of the Wild

[Opinión] Mi problema con Zelda: Breath of the Wild

The Legend of Zelda: Breath of the Wild es probablemente uno de los juegos que más tiempo llevaba esperando. Siempre he sido un fanático de la franquicia de Link, desde el clásico de GameBoy Link´s Awakening, el cual me acompaña en el corazón junto a otros grandes como Majora´s Mask, Minish Cap, Oracle of Ages, Oracle of Season, Twilight Princess, el primer título de NES o, mi favorito de todos, The Wind Waker. Una saga con la que he crecido, una saga que he ido viendo cómo evolucionaba, cómo añadía nuevas funciones, como otras se iban dejando atrás.

Una franquicia con la que, sobretodo, perdía mis miedos. De pequeño me daban bastante miedo algunas escenas de videojuegos, era bastante miedica por aquel entonces (hay que ver que actualmente mi franquicia de videojuegos favorita sea de zombis…). Y siempre me acordaré como en un juego como Twilight Princess le pedía a mi hermano que matase a los jefes de las mazmorras. Pero un día Link me llenó de coraje y me enseñó a luchar contra mis miedos.

Siempre me acordaré de la segunda mazmorra de dicho título, cuando llegué al jefe final y… No estaba mi hermano precisamente en ese momento en casa. Tenía dos opciones, o esperar a que volviera… O armarme de valor para derrotar a ese jefe final (no digo nada por si los spoilers) y seguir avanzando en la historia. The Legend of Zelda es sin ninguna duda mi segunda franquicia de videojuegos favorita y siempre la amaré y tendré en un pedestal aunque haya habido algunos títulos que me hayan dejado un poco frío.

Y entonces llegó el día. En 2014 Eiji Aonuma muestra el que entonces era conocido como Zelda U. Un juego enorme, con un mundo abierto, que estaba dispuesto a ser el nuevo Ocarina of Time de la época actual. Un juego que se sabía desde el primer momento que iba a tener un potencial increíble. Unos meses más tarde, Aonuma y Miyamoto muestran en movimiento el videojuego en los Game Awards. Y cuando Miyamoto indicó que “estaremos a unos 5 minutos de una mazmorra”… Buf. No os podéis hacer a la idea lo que me pasaba por la cabeza.

Pensé que este Zelda iba a ser el Zelda que siempre había soñado. Un mundo enorme con secretos por descubrir, lugares que explorar, cientos de horas de perderse pasando por completo de la historia o el objetivo principal, pueblos por visitar, mazmorras que me dejarían sin aliento… Y en parte no me equivoqué tanto. El mundo de Breath of the Wild, aunque pueda resultar a simple vista que es monótono por los pocos desafíos que supone (atalayas, poca variedad de enemigos, campamentos con la mayoría de ellos con barriles explosivos…), teniendo en cuenta todo lo que está por explorar… Como bien dice un amigo mio, y permítanme la expresión, “trabajo de chinos”.

Con esas palabras podría resumir BotW (vamos a referirnos así al juego para ahorrar tiempo de lectura a partir de ahora), como un videojuego que tiene más de 300 horas de mundo por explorar, de misiones por hacer (sí, algunas idénticas, pero otras tantas muy complicadas y sin muchos datos lejos de un epitafio o fotografía) y secretos por encontrar e interactuar. BotW había hecho exactamente lo mismo que Resident Evil 6, coger todo lo bueno de los juegos que se les parece e incluirlo dentro de un mismo juego. Lamentablemente, Resident Evil 6 no tuvo tanta buena aceptación por parte del público (una lástima, la verdad). Pero ese ya es otro tema.

Sin ninguna duda, catalogar a The Legend of Zelda: Breath of the Wild como obra maestra es quedarse bastante corto. Darle un 11 de 10 es darle una nota muy baja al videojuego. BotW no es un juego que haya inventado nada nuevo que no se haya visto, pero sin ninguna duda para los futuros desarrolladores de videojuego será un estandarte y un punto de parte en el que iniciar su aventura en este mundo que tanto nos apasiona.

Pero Shergiock, para el carro, no paras de decir cosas buenas de BotW (y las que me quedan, como sonido e iluminación), ¿dónde dices que reside el problema? Pues este reside en que el videojuego, como bien os he dicho, es una auténtica maravilla, pero, ¿es un buen juego de The Legend of Zelda? Vamos a jugar a un juego, voy a responder esta pregunta al final del artículo, pero, por favor, antes de ir directamente a verlo lee el resto de argumentos, saca tus conclusiones de si mi respuesta es afirmativa o negativa y, cuando la veas, debatimos todo lo que quieras, estaré encantado de hacerlo como fanático de Zelda.

Cuando puse el cartucho de BotW en mi Nintendo Switch e inicié mi partida sabía que estaba a punto de adentrarme en un nuevo estilo de juego en Zelda. Sabía que algunas cosas iban a cambiar respecto al resto de entregar y, sobretodo, sabía que las mazmorras iban a ser pocas pero que habría más de 120 santuarios (mini mazmorras) desperdigadas por todo el mundo. La Meseta de los Albores me ENCANTÓ. En mayúsculas, me encantó. Me pareció una zona tutorial perfecta, un lugar maravilloso por explorar, una localización que, sinceramente, debería haber una demo de este juego con esa zona. Disfruté muchísimo explorando esa zona por primera vez haciendo las misiones del anciano.

Era auténticamente feliz jugando. Era como un sueño hecho realidad (también hay que añadir que tenía el hype por las nubes). Al salir de esta zona, yo siempre he sido un jugador que, aunque tenga libertad para hacer lo que quiera, siempre me ha gustado seguir las “normas” e ir a por el objetivo principal, por lo que fui a Kakariko. En mi trayecto me di cuenta del potencial que tenía el videojuego, las zonas en las que me podía ocultar de los enemigos más fuertes, el poco inventario que tenía al principio, los caballos salvajes que estaban en el campo y que podía cabalgar, los campamentos enemigos, el resto de santuarios, las torres vigía para el mapa, los secretos, la gente que me iba encontrando…

Y seguía avanzando. Seguía avanzando, seguía avanzado… Me seguían dando nuevas órdenes, nuevas misiones, descubría más a fondo la historia (simplona desde mi punto de vista), iba completando santuarios, las cuatro mazmorras principales, llegué al Castillo de Hyrule, completé todas las misiones principales, derroté al jefe final, vi la escena post créditos y… Se acabó. ¿Dónde? ¿Dónde estaba The Legend of Zelda? O mejor dicho, ¿dónde estaba ese The Legend of Zelda que yo conocí? Ese The Legend of Zelda del que me enamoré, ese que defendía ante sus odiadores… ¿Dónde estaba?

Estaba. Pero no en su forma absoluta. Me explico. Por una parte tenemos esa parte de aventura, Zelda nació con ese propósito en la NES, ser un juego de aventura, y en parte este juego consiguió arreglar un problema que tenían los futuros Zeldas, el “inserte bomba aquí, coloqué pilar aquí, lance una flecha aquí”. Eso no es ser un héroe, eso es ser un chico de los recados (en este caso de las Diosas, que te llaman “Elegido” para que no te lleves un disgusto, pero que clandestinamente solo tapan tu nombre de “chico de los recados”). Y no, con esto no quiero echar por tierra el trabajo de Nintendo con la saga, pero es una verdad que no puedo evitar.

En BotW teníamos absoluta libertad para resolver los puzles o de la forma tradicional o de otras completamente diferentes, e incluso puede que creas que te has pasado una zona de forma tradicional cuando lo que has hecho es darle la vuelta al asunto. Eso está bien. Sí, es verdad, aún había algunos momentos de “ponga bomba aquí”, pero estando tan bien camuflados con el entorno, creo sinceramente que lo han hecho muy bien. Pero BotW tiene, a mi parecer, dos grandes problemas: las mazmorras y los objetos.

Primero de todo me gustaría centrarme en los objetos. Entiendo perfectamente que Nintendo haya decidido dar libertad absoluta a los jugadores de BotW, y no me equivocaría al pensar que se ha creado no solo para contentar a los fans de Zelda, sino también para atraer a los posibles nuevos jugadores de Zelda (similar a lo que pasó con los de Nintendo DS, pero eso ya lo dejamos para otra ocasión). Al querer dar esta libertad algunas cosas se han tenido que sacrificar, y entre ellas están los objetos.

Por una parte tenemos las espadas y sus variantes, los escudos, arcos y flechas. Me alegra saber que la Espada Maestra sigue en el juego, que es escudo hyliano también está y que es resistente a más no poder (siempre lo uso desde que lo conseguí por mediados de marzo de 2017 y todavía no se me ha roto)… Pero hay una cosa de la Espada Maestra que no entiendo, ¿por qué debe caer en letargo? Se supone que es la espada más importante (que no por ello más fuerte) de toda la franquicia, debería de ser infinita, ¿por qué hacerla entrar en letargo durante 10 minutos al poco tiempo de usarla? Sí, sé que en el DLC se puede hacer indestructible, pero no he adquirido el DLC y no tengo intención de hacerlo, además, no debería de ser contenido recortado del videojuego.

Y en cuanto al arco, ¿por qué no hacer el arco del héroe, un arco indestructible? Todavía habría otros arcos y espadas con sus propias características. Eso por esta parte. Luego tenemos la tabla Sheikah, Esta sería, por así decirlo, el resto de objetos que podían entrar en este juego, como las bombas, un imán, el paralizador y “el del hielo” como a mi me gusta llamarlo. También cuenta con cámara de fotos, la cual me recuerda sobretodo a la de Wind Waker. Pero, ¿qué se puede hacer con ello? Sí, mola mucho paralizar objetos y darle golpes para luego verlos volar, y si tienes control puedes hacer locuras como carretillas o atajos voladores.

Pero no son tan variados como otros objetos, como, por poner ejemplos, el aerodisco de Twilight Princess, la garra de Wind Waker, los bombuchus, las botas de hierro, la búsqueda de las botellas vacías, objetos musicales (aunque estos llevan desaparecidos desde Wind Waker)… Y mi gancho, mi queridísimo gancho, cómo lo he echado de menos en este juego… Probablemente la ausencia que más me ha dolido. Finalmente, los objetos de BotW quedan como meras curiosidades (salvo cuando son útiles en las mazmorras) y dejan de ser “diversión” para encontrar secretos y pequeños desafíos camuflados. Sin embargo, como bien he dicho, en una época en la que las curiosidades que se pueden consumir en YouTube a modo de pseudo-transmedialidad, es lógico y normal.

Pero lo que más me ha dolido sin duda han sido las mazmorras y los santuarios. En cuanto a las mazmorras, estas son 4 (aunque sean pocas no lo considero nada negativo) y se hacen llamar Bestias Divinas. Vienen siendo mazmorras temáticas (agua, electricidad, fuego y viento) al aire libre. Cuando vi el segundo tráiler de BotW y vi ese gigantesco pájaro de piedra en el aire afirmé que sería una mazmorra, cuando lo confirmaron me llevé las manos a la cabeza, ¡mazmorras al aire libre! Era algo increíble, algo que no me esperaba para nada y que sabía que iba a disfrutar un montón.

Pero cual fue mi sorpresa cuando al entrar a la primera (por cierto, en cada una de ellas hay que hacer un desafío bastante divertido para entrar) una voz me decía “primero coge el mapa”. Vale, muy bien, lo cojo y digo “venga, a explorar” y de repente me dice “y ahora tienes que pulsar estos cinco interruptores”. Para que os hagáis una idea mi cara fue algo como cuando pides una tortilla de patatas en el bar y te la dan con cebolla (o sin ella, eso ya depende de los gustos de cada uno). Es decir, se suponía que iban a ser mazmorras increíbles, con un montón de desafíos, completamente diferentes las unas de las otras… Y en parte no me equivoco, pero que sea únicamente de pulsar 5 interruptores… Le quita toda la magia que tienen las mazmorras de Zelda.

Al final se queda en cinco desafíos simplones, un jefe final no muy complicado y, lo peor de todo, el cierre absoluto de la mazmorra, mas cuando cojas el contenedor de corazón y termine la cinemática, se siente, pero no vas a volver a explorar esa mazmorra nunca jamás. Y eso me dolió muchísimo, ya que soy una persona que le encanta revisitar las mazmorras y templos de Zelda y hasta hay veces que me aburro y no tengo nada que hacer y me pongo cualquier Zelda y visito estas mazmorras para ver su arquitectura, para explorar los rincones que no hubiese visitado… Y aquí me lo han negado (y para más inri, un láser rojo apuntando al castillo que no desaparece…).

Y para el colmo de los colmos, los santuarios. 120 esparcidos por todo el mundo. Algunos a simple vista, otros bien ocultos que sudarás la gota gorda para encontrarlos. Pero de los 120 que hay, apenas 20 o 30 te supondrán un auténtico desafío, y la gran mayoría de ellos son extremadamente similares (las pruebas de fuerza… Si al menos fueran 3 o 4, pero son bastantes más). Santuarios que apenas suponen un auténtico desafío y que algunos son hasta una recta cómoda y agradable con un cofre (en algunos casos estos santuarios son así porque has tenido que completar un secreto o descubrirlo de algún lugar muy escondido).

Pero se queda en eso, es que la mayoría se quedan en “haz esto” para completarlo, pocos son los que te dicen “haz esto, ahora lo otro, y fíjate que ahora viene esto”. ¿Sabéis qué habría hecho yo? Lo que dio a entender Miyamoto. Hubiese preferido la mitad de santuarios (vamos a poner 50) pero, que en vez de ser santuarios, que hubiesen sido templos o auténticas mini mazmorras. Al aire libre como los laberintos o con ascensor, me habría dado un tanto igual (pero al aire libre… Habría sido fantástico).

Imaginaos. 50 templos esparcidos por el mundo de Hyrule, sin ningún tipo de señal. Con sus desafíos, su arquitectura variada, su jefe e incluso mini jefe (esos que se encuentran en puntos específicos podrían haber estado ahí) y, finalmente, un símbolo de valía para canjear por el contenedor de corazón o el de vigor (o que sea sorpresa, pero eso a lo mejor habría hecho un poco más injusto el desarrollo de la aventura) en vez de por cuatro símbolos. Con solo imaginarlo… Se me pone la piel de gallina.

De hecho, hay un lugar en el Hyrule de BotW que me recuerda a ese tipo de mazmorras que me habría gustado. Por el norte, en la Gran Estepa de Tabanta, abajo está el Templo olvidado. Explorarlo, cuando yo llegué ahí… Dios mío, entré en éxtasis, no quería salir, era lo que siempre había soñado en The Legend of Zelda (y en cierta medida me recordó al templo del viento de Wind Waker, uno de mis templos favoritos de todos los tiempo, pero eso ya es otra historia).

Finalmente, The Legend of Zelda: Breath of the Wild queda (a mi parecer, no como verdad absoluta) como uno de los mejores videojuegos jamás creados en la historia. No ha inventado nada nuevo que no hayamos visto, pero sin embargo, no le ha hecho falta. Por desgracia, como Zelda le ha pasado lo mismo que a Sonic Forces, pudo haber sido y no fue. Sin embargo, este detalle no lo hace un mal videojuego. Y ahora, vayamos con la pregunta que he formulado antes.

¿Es Zelda: BotW un buen Zelda? La respuesta es clara, sencilla, concisa y sin titubear ni un solo momento: sí, lo es. El espíritu de la primera entrega de NES ha regresado de forma magistral en esta época actual en la que los videojuegos no necesitan ser especialmente difíciles para que nos duren más, como pasaba en los inicios de la industria, y aunque BotW no sea el nuevo Ocarina of Time ni por asomo, ello no quita que sea una obra maestra y un juego que marcará un antes y un después en los corazones de sus jugadores.

Por último, me gustaría hacer una llamada a la gente para que no vuelvan a ocurrir “injusticias” como las que han vivido juegos como Resident Evil 6. Capcom hizo exactamente lo mismo que ha hecho Nintendo, coger todas las ideas buenas de los juegos que se le asemejaban en su estilo y juntarlas para crear una obra maestra. Por desgracia, sacrificando una pequeña parte de su esencia (en ambos juegos la historia está más o menos bien, pero no puede mirar con orgullo a la del resto de juegos de sus franquicias).

Teniendo esto en cuenta, ¿por qué a Resident Evil 6 se le criticó el sacrificio de la esencia Resident Evil y a Zelda: BotW no se le ha criticado el sacrificio de la esencia The Legend of Zelda? Ojo, no estoy comparando un shooter en tercera persona con toques arcade con un juego de aventuras en mundo abierto, estoy comparando las valoraciones que se les hicieron. ¿Por qué unos sí y otros no? Sea como sea, lo dejamos para otro artículo que este ya tiene su longitud.

Que lo paséis muy bien con los videojuegos y que nadie os impida disfrutar de lo que más amáis por muchas críticas que haya. Espero de todo corazón que mi opinión no influya en la vuestra a la hora de juzgar el videojuego. Y una última cosa que si no lo digo reviento…

¡VIVA THE LEGEND OF ZELDA!

 

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Shergiock

Jefe de marketing. Fan de Resident Evil y de Nintendo, pero abierto a todo videojuego. Estudio Comunicación Audiovisual, y todo lo que tenga que ver con la TV o los videojuegos me chifla. Soy ese que piensa que la música y el sonido son apartados extremadamente importantes en un videojuego.

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